"Podemos confirmar que se les pidió a dos individuos que se fueran", precisó Gonzalo Gallegos, un vocero del Departamento de Estado. "Objetamos esta acción, pero cumpliremos con la solicitud del gobierno ruso".
En Moscú, la cancillería no formuló comentarios.
Funcionarios estadounidenses rechazaron toda vinculación entre las expulsiones de los estadounidenses, ordenada el 28 de abril, y la decisión norteamericana de expulsar a los agregados militares rusos. A uno de éstos se le ordenó la salida el 6 de noviembre del 2007, y al segundo el 22 de abril, dijeron funcionarios.
Las fuentes se negaron a discutir el motivo de las expulsiones, pero señalaron que ninguno de los agregados militares habían sido declarados "persona non grata" ni acusados de conducta inaceptable como espionaje.
La noticia sobre las expulsiones tiene lugar en momentos de incertidumbre en las relaciones ruso-estadounidenses con la llegada al poder el miércoles del nuevo presidente ruso, Dmitry Medvedev, y el ex presidente Vladimir Putin como primer ministro.
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