Lavrov culpó, este viernes, al gabinete del primer ministro británico -Gordon Brown- del deterioro de las relaciones diplomáticas con Reino Unido, con el que se ha suspendido incluso la cooperación anti-terrorista.
“El nuevo gobierno es el principal factor en lo que está pasando”, dijo Lavrov, citado por la agencia rusa de noticias Ria Novosti, en el marco de una conferencia de prensa en Lisboa, donde participó en el encuentro del Cuarteto para discutir sobre Medio Oriente.
“Entendemos cuando un gobierno nuevo llega al poder en cualquier país, y está buscando su lugar, es decir su propia línea”, dijo el canciller, quien manifestó su deseo de que Brown encuentre pronto una dirección para su liderazgo.
“Que encuentre pronto una dirección, que se establezca y que comience a trabajar en bien del pueblo británico, y ojalá, en beneficio de las relaciones ruso-británicas”, apuntó Lavrov, cuyo país se encuentra enfrentado con Reino Unido.
La pugna comenzó a recrudecerse cuando Reino Unido expulsó de Londres a cuatro diplomáticos de Rusia, ante la negativa de Moscú de extraditar a esa nación a Andrei Lugovoi, el principal sospechoso del asesinato del ex agente de seguridad ruso Alexander Litvinenko.
La crisis se agudizó aún más la víspera, cuando Rusia respondió de la misma forma a Reino Unido, al expulsar de esta capital a cuatro diplomáticos británicos y romper su cooperación en materia terrorista.
Lavrov, quien reiteró que el rechazo de la petición se hizo con base en la Constitución rusa, -que prohibe la extradición de ciudadanos rusos-, negó las acusaciones de Reino Unido en el sentido de que Moscú no ha querido cooperar en el caso de Litvinenko.
Citó como ejemplo, que Rusia respondió de inmediato a una petición de Londres en diciembre pasado para enviar investigadores a Moscú, y recordó también como, en cambio, Reino Unido ha rechazado muchas veces las extradiciones solicitadas por su país.
Señaló asimismo que Reino Unido no ha presentado documentos oficiales que impliquen a Lugovoi en el envenenamiento del ciudadano británico y ex agente de la KGB, ocurrido en noviembre de 2006 en Londres.
“Aún no nos han dado los archivos del caso y no sabemos exactamente que es lo que lleva a las autoridades británicas a incriminarlo (a Lugovoi) y, obviamente, no podemos violar nuestras leyes, de la misma forma que Reino Unido no puede violar sus leyes”, explicó.
Manifestó, sin embargo, su confianza en que la pugna se resuelva cuando las cosas avancen en la dirección del “sentido común”, con lo que reiteró las declaraciones hechas la víspera por el mandatario ruso Vladimir Putin, quien se refirió al hecho como una mini crisis. “Creo que las relaciones ruso-británicas se desarrollarán de manera normal. Estoy convencido de que superaremos esta mini crisis. Pero las acciones deben estar basadas en el sentido común. Las leyes y los intereses de las partes deben respetarse”, dijo Putin.
La decisión rusa de expulsar a los diplomáticos británicos, tras la medida que en el mismo sentido aplicó Reino Unido, fue calificada por Londres de 'injustificada'.
La cancillería rusa, a través del portavoz Mikhail Kamynin, explicó este viernes que la cooperación anti-terrorista con Reino Unido es imposible porque “Londres ha dicho que suspende sus relaciones de todo tipo con el SFS (Servicio Federal de Seguridad) de Rusia”.
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