El comunicado fue firmado durante una reunión que mantuvieron en la capital china el presidente de ese país, Hu Jintao, y su flamante par ruso, Dimitri Medvedev, en su primera gira oficial en el exterior que incluyó también a Kazajistán.
"Ambas partes sostienen que el establecimiento de un sistema defensivo global de misiles, con su despliegue en ciertas partes del mundo o planes para esta cooperación, no ayudará a apoyar el equilibrio y la estabilidad estratégicas, y daña los esfuerzos internacionales de control de armas y no proliferación" nuclear, señala el documento.
Según el comunicado, el sistema defensivo de misiles "daña la confianza entre estados y la estabilidad regional", por lo que China y Rusia "expresan su preocupación".
El gobierno norteamericano pretende instalar diez lanzaderas de misiles interceptores en Polonia y un sistema de radar controlador en la República Checa, con el objetivo de evitar posibles ataques de países como Irán.
Pero el mismo suscitó críticas por parte de Rusia, aliado cercano de Teherán, con el que comparte intereses económicos y estratégicos.
En la agenda de la visita de Medvedev a Pekín, también se encuentra el tema de la cooperación energética. Según la agencia rusa Itar-Tass, ambas naciones concluirán un acuerdo valorado en unos 1.000 millones de dólares para el suministro de uranio semi-enriquecido ruso a China y la construcción en este país de una planta de enriquecimiento de dicho mineral.
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