A juicio del general, citado por la agencia Interfax, la Administración norteamericana ve en el golpe contra Irán "el remedio para recuperar su prestigio internacional".
Washington, opinó, "busca un resultado que pueda cambiar la actitud del mundo ya no hacia la Administración actual, sino hacia Estados Unidos como país que va perdiendo sus posiciones de liderazgo".
Baluyevski admitió que Washington emplazó en el Golfo Pérsico suficientes fuerzas para atacar Irán, pero presagió que semejante decisión será un "grave error político" por cuanto "es posible golpear el potencial militar e industrial de ese país, pero imposible vencerle".
El jefe del Estado Mayor afirmó que Estados Unidos ya cometió dos errores, y ahora, "antes de tomar la decisión (de atacar Irán), hay que sopesar bien las consecuencias".
"Si Washington busca una tercera complicación (además de Afganistán e Irak) la puede encontrar, pero marcará el declive de Estados Unidos como la mayor potencia del mundo", dijo. Al mismo tiempo, Baluyevski se mostró esperanzado por el hecho de que "los militares estadounidenses ya han comenzado a hablar abiertamente de los problemas que enfrentan sus Fuerzas Armadas en Irak y en Afganistán".
Según el general ruso, las últimas declaraciones de los militares estadounidenses definen con claridad la situación real que se ha creado en ambos países. "La situación se define simplemente en dos palabras: guerra civil", puntualizó.
Con estas declaraciones a la prensa Baluyevski comentó la información, difundida el pasado 30 de marzo por fuentes militares rusas, sobre los presuntos preparativos del Pentágono para un ataque a Irán este mes de abril.
Según datos de la inteligencia militar rusa, las Fuerzas Armadas de EE.UU desplegadas en el Golfo Pérsico "prácticamente han concluido sus preparativos para atacar con misiles y bombas el territorio de Irán", dijo entonces una fuente de Defensa a la agencia RIA-Nóvosti. Agregó que, técnicamente, el mando militar norteamericano estará listo para lanzar este ataque en la primera quincena de abril, si bien la decisión al respecto la debe tomar la dirección política del país, es decir la Casa Blanca y el presidente George W. Bush, que oficialmente niegan la preparación del ataque.