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"Las estrategias rusas de los últimos tiempos van en contra de la seguridad de Estados Unidos y de la Alianza Atlántica", reza el documento.
"Siendo el mayor productor de gas natural en el mundo y suministrador clave de agentes energéticos al mercado europeo, Rusia ha mostrado estar dispuesta a aprovechar esa situación para imponer su voluntad a otros países", afirma el autor del informe.
"La reciente táctica agresiva de Rusia respecto a Georgia y Ucrania suscita gran preocupación en cuanto a las intenciones de Moscú en materia de seguridad, y no está claro hasta qué punto Rusia podría emplear sus instrumentos energéticos o fuerzas armadas para lograr objetivos políticos", señala el documento.
Al mismo tiempo se destaca la importancia de la cooperación que desarrollan EE.UU. y Rusia en áreas como la defensa antimisil, la no proliferación nuclear, la lucha contra el terrorismo y la seguridad de los suministros energéticos, y se hace constar que los actuales contactos entre las fuerzas armadas de los dos países revisten un carácter "bastante positivo".
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