Las acusaciones se dieron durante una conversación telefónica entre el viceministro de Relaciones Exteriores ruso, Grigory Karasin y su par georgiano en la tarde de ayer.
"Moscú está seriamente preocupada por la escalada de la tensión en la región, causada por el uso desproporcionado de la fuerza por parte del bando georgiano," afrimó Karasin, de acuerdo a un comunicado de prensa en el sitio de internet del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso (www.mid.ru).
La advertencia de Rusia se produjo luego de un fin de semana de enfrentamientos en Osetia del Sur, una región montañosa que limita con Rusia y que se separó de Georgia luego de una guerra a principios de la década de 1990.
Varias zonas residenciales de la capital de esa provinvia fueron sometidas a un intenso bombardeo con morteros y lanzagranadas, provocando que cientos de personas huyeran de la región ante el temor de se recrudezca la violencia.
Georgia dijo que sus fuerzas estaban sólo devolviendo ataques, mientras que autoridades separatistas señalaron que apuntaron deliberadamente a civiles.
Tiflis, por su parte, rechazó la acusación rusa, mientras que Estados Unidos llamó a la calma en la región. "Apelamos a un fin inmediato de la violencia y pedimos conversaciones directas entre las partes," dijo el portavoz del Departamento de Estado norteamericano Gonzalo Gallegos.
La relación entre Moscú y Georgia se ha agravado en los últimos meses, tras la decisión de Moscú en abril de estrechar sus vínculos con los dirigentes independentistas. Esto aumentó las sospechas de que el Kremlin busca anexionarse a Osetia del Sur, en represalia porque Georgia busca ingresar a la OTAN.
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