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Lunes, 11 de Agosto de 2008 Sea el primero en comentar esta nota Fuente: The Guardian

El asalto a la influencia rusa

Pese a que muchos lo consideran una guerra por el petróleo caspiano, el conflicto entre Osetia y Georgia habría abierto la puerta a Rusia para llevar adelante sus intereses: la secesión de las provincias prorrusas.

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El estallido de mayores hostilidades entre Rusia y Georgia ha sido denominado por varios ‘la guerra del oleoducto’. Las grandes reservas petrolíferas del Mar Caspio, sin salida a aguas abiertas, son un factor, especialmente desde que Georgia se convirtió en un país de tránsito clave para el petróleo desde Bakú en Azerbaiyán hasta el puerto turco de Ceyhan sobre el Mediterráneo.

El oleoducto, que fue completado en mayo del 2006, es el segundo más largo del mundo. Pese a que su ruta fue elegida en orden a evitar pasar por Rusia, negando a Moscú tener acceso a un recurso potencial de presión, la actual crisis en el Cáucaso es sobre cuestiones bastante más grandes que el petróleo, tal como lo detalla Jonathan Steele en un artículo para The Guardian.

El ducto Baku-Tbilisi-Ceyhan sólo es un elemento menor en una ecuación estratégica mucho más grande: un intento, auspiciado en gran parte por EEUU pero suscrito con entusiasmo por varios de sus nuevos aliados ex soviéticos, para reducir cualquier aspecto de la influencia rusa a lo largo de la región, ya sea económica, política, diplomática o militar.

Reducir la influencia rusa

El presidente de Georgia, Mikheil Saakashvili, es el más entusiasta defensor de esta estrategia. Sus “vecinos del oleoducto”, Azerbaiyán y Turquía son menos virulentos. Han estado intentando recoger los beneficios económicos del petróleo del Caspio, manteniendo buenas relaciones con Rusia y evitando provocaciones.

La cuestión ahora es si Saakashvili intentó hacer demasiado. ¿Ha hecho más la escalda de la crisis de Osetia del Sur más que destruir cualquier chance de normalizar las relaciones georgianas con Rusia mientras permanezca como presidente? ¿Ha reforzado su imagen entre muchos líderes occidentales como un impulsivo, y retrasado sus esperanzas de conseguir una promesa de la OTAN este otoño (boreal) de comenzar los procedimientos de membresía?

La repentina crisis ha puesto a EEUU en el foco. Mientras apoya las ambiciones georgianas a la OTAN, la Casa Blanca estaba recelosa de actuar militarmente, conociendo que podía hacer poco de cara a una poderosa respuesta rusa. Al visitar a la ex república soviética en 2005, Bush instó a Saakashvili a quedarse tranquilo. “Los líderes de Georgia saben que la resolución pacífica del conflicto es esencial a su integración dentro de la comunidad transatlántica”, dijo ante un mitín multitudinario en Tbilisi.

Rusia va por todo

Los seguidores de Saakashvili afirman que el retraso de la OTAN fue lo que envalentonó a Rusia a agitar la tensión en Abjasia (la otra región rebelde de Georgia) y Osetia del Sur en los últimos meses. “Fue interpretado por los rusos como una ventana de oportunidad”, señaló George Kandelaki, vicepresidente de la comisión de asuntos exteriores del parlamento georgiano. Argumentó que no fueron las fuerzas de su país las que tomaron la iniciativa la semana pasada por la escalada.

El combate no salió como previsto y la contraofensiva rusa ahora parece enfocada a capturar el 40 % de Osetia del Sur que estaba bajo el control georgiano la semana pasada. “Ellos [los rusos] controlan casi toda Osetia del Sur ahora”, señaló Kandelaki, tras agregar: “Están tratando de tomar el control de toda Abjasia”.

Si los rusos tienen éxito, tendrán que decidir si mantener el recién adquirido territorio como una ‘moneda de cambio’ para las negociaciones con Saakashvili, o ir al extremo de alentar a Osetia del Sur, ahora unificada, para hacer lo que la mayoría de sus habitantes quiere –proclamar la independencia de Georgia y someter a referéndum la unificación con Osetia del Norte, su gemela étnica en el lado norte de las montañas del Cáucaso. El primer ministro ruso, Vladimir Putin, lo insinuó como la opción más dura, cuando dijo a los refugiados osetios este fin de semana que Georgia había perdido el derecho de gobernar el territorio.

Cuando el combate termine y polvo se asiente, Saakashvili podría también enfrentar un ataque de parte de su oposición política en Georgia. En el calor de la batalla, los líderes parlamentarios se han unido alrededor de la bandera nacional, pero si un cese al fuego aparece con todas las tropas y civiles georgianos siendo retirados de Osetia del Sur y Abjasia, Saaksahvili podría ser requerido para responder por perder no solo territorio sino también la chance de una membresía de la OTAN.

 
 
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