Moscú y San Petersburgo ya han cerrado sus colegios electorales, así como también Kaliningrado, el enclave ruso sobre el Mar Báltico, el último distrito en votar debido al huso horario al que pertenece. El recuento de votos se está llevando a cabo por varias horas en algunas regiones y recién las primeras señales de un vencedor serán hechas públicas a las 21.00 hora de Moscú. Funcionarios electorales aseguran que alrededor del 60 por ciento de los votantes empadronados acudieron a emitir su sufragio.
Dado ganador por todas las encuestas, el delfín del actual presidente Vladimir Putin, Dmitri Medvedev, encarnará aparentemente una versión más sutil y liberal que su predecesor en el Kremlin.
Cuando en diciembre fuera designado por Putin como su sucesor, Medvedev fue considerado por Occidente aceptable. De reputación liberal, el candidato del oficialismo no pertenece a la ‘escuela’ de la KGB, como su mentor, y es descrito como un "tecnócrata" pragmático, habiendo declarado en alguna oportunidad que "la ideología es algo peligroso".
Irregularidades en el horizonte
A pesar del desenlace previsible que tendrán las elecciones presidenciales rusas, en las que se considera que el electorado masivamente se volcará a favor del oficialismo, las denuncias de fraude no faltaron a la cita.
En este sentido, Guennadi Ziuganov, candidato presidencial del Partido Comunista de Rusia, denunció tras emitir su voto hoy que se registraron "numerosas irregularidades" en el proceso electoral.
"Hemos detectado numerosas irregularidades, desde el empleo ilegal de los cupones electorales hasta casos de gobernadores haciendo propaganda en las regiones", dijo el líder de los comunistas, citado por las agencias rusas, en el colegio donde depositó su sufragio.
Por su parte, el pequeño grupo de observadores occidentales que coteja las elecciones en Rusia también mostró su preocupación por las irregularidades en los comicios y el manejo de la campaña durante las horas previas a las votaciones.
Además, una organización supervisora independiente rusa indicó que sus observadores frustraron intentos de rellenar las urnas de votación en la región de Moscú antes de que se iniciara el proceso electoral.
Cupones difíciles de fiscalizar
Ziugánov, quien declaró además que la campaña presidencial no fue ni limpia ni transparente, indicó que su partido movilizó a medio millón de observadores para vigilar el desarrollo de los comicios.
Indicó que tiene datos de que en Orejovo-Borísovo, ciudad de las afueras de Moscú, se detectó "el acarreo organizado de 200 personas con cupones electorales".
La legislación electoral rusa permite a los electores votar fuera de sus lugares de empadronamiento, para lo cual allí se les expide un documento, denominado cupón electoral, que les permite emitir su sufragio en cualquier lugar de votación.
Según la oposición, los cupones pueden ser utilizados como recurso de fraude debido a la dificultad que representa la fiscalización del documento.
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