A pesar de que el sábado es día de reflexión y no se permite hacer campaña, los políticos de la oposición liberal de Rusia realizaron una protesta final por las elecciones del domingo (que ya comenzaron en algunas zonas del país), luego de acusar al Kremlin de convertir las elecciones presidenciales en "una farsa" que asegure el triunfo de Dimitriv Medvedev.
Más dudas sobre la transparencia del acto eleccionario ruso son aportadas por el ‘The Moscow Times’ que en su versión on line publica curiosos datos sobre resultados anteriores.
Según este medio, dos bloggers han desmenuzado los resultados de otra elección y encontrado que una cantidad desproporcionada de comités electorales reportaron números redondos -es decir números que acaban en cero o cinco- tanto para la asistencia de votantes como para el porcentaje de voto obtenido por ‘Rusia Unida’ en la elección del 2 de diciembre.
Los análisis de Maxim Pshenichnikov y el conocido por el nick Podmoskovnik ofrecen la prueba matemática del fraude en la elección, o del extremadamente anómalo comportamiento de los votantes rusos, dice el diario.
"Es un estudio que explícitamente demuestra que los resultados fueron manipulados", dijo Konstantin Sonin, un economista en la Nueva Escuela Económica, escritor del ‘Moscow Times’.
Las sospechas están sobre la mesa, tras una campaña sin color que ha levantado poco interés entre los 109 millones de votantes censados.
Otro punto de importancia para este domingo es la participación ciudadana. Una baja participación podría ensombrecer el esperando triunfo aplastante de Medvedev, por lo que el Kremlin ha intentado animar a unos votantes apáticos. Los críticos de Putin - no sólo los liberales sino también los comunistas - acusan al Kremlin de acosar a sus rivales y forzar a millones de funcionarios a votar bajo la amenaza de que podrían perder sus empleos.
Resultado anticipado
Medvedev es viceprimer ministro y el candidato del actual presidente Vladimir Putin, lo que parece suponerle un triunfo asegurado. Cuando los últimos resultados entren mañana por la noche, Medvedev será oficialmente el próximo jefe de estado de Rusia, e inaugurará su cargo en mayo.
Habrá entonces que retirar todos los retratos oficiales de Putin, que cuelgan en cada una de las oficinas rusas de gobierno y representaciones en el extranjero, y arriba irá el rostro más afable de Dmitry. Excepto, quizás, en una oficina: Putin no ha dejado lugar a dudas de que él espera quedarse con el cargo de primer ministro en el nuevo gobierno de Medvedev. De allí las insinuaciones de que el espacio del retrato en su nueva oficina podría permanecer intacto.
Más allá de la ‘broma’ del retrato, la intención de Putin cambiar de cargo incita preguntas sobre si habrá un verdadero cambio de poder en Rusia, o si Medvedev tarde o temprano tendrá que lucha por su herencia. El poder dual - dvoevlast'e - es un rasgo recurrente de la historia rusa y sin resultados positivos.
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