El Primer Ministro rumano denunció un plan del Ministro del Interior italiano de reimponer controles fronterizos, diciendo que alimentaría actitudes xenófobas hacia los rumanos.
El plan, proyectado por el Ministro italiano del Interior, Roberto Maroni, de la Liga Norte -partido de tendencia contraria a los inmigrantes-, hará de la inmigración ilegal un crimen punible con hasta cuatro años de cárcel, según diarios italianos.
El paquete de medidas está destinado principalmente a combatir a los inmigrantes rumanos y a los europeos del este de etnia gitana, que fueron culpabilizados por un incremento de la criminalidad en Italia. Será presentado en una reunión de gabinete esta semana.
"Quiero resaltar que, desafortunadamente, por las elecciones en Italia (...) ha habido crecientes declaraciones que han creado una percepción de que hay una situación crítica en lo que concierne a los rumanos", dijo a los periodistas el Primer Ministro, Calin Tariceanu. "El fomento de actitudes xenófobas puede tener un impacto en las relaciones bilaterales entre Rumanía e Italia, y esto es algo que no está en el interés de nadie", agregó.
Tariceanu dijo que enviará a Roma al Ministro del Interior, Cristian David, para discutir este tema. No desarrolló más el tema, pero dijo que su gabinete podría dar a Italia un equipo de abogados y policías para apoyar a las autoridades italianas en el combate contra el crimen.
Rumania, que entró en la Unión Europea el año pasado, no es un país del espacio Schengen. Las autoridades italianas dicen que sus ciudadanos entran en Italia sin pasar por filtros a través de países vecinos que sí son parte del acuerdo.
El espacio Schengen permite la suspensión de la libre circulación de ciudadanos sólo por motivos de orden público o de seguridad nacional.