El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, afirmó que ningún responsable de genocidio o de crímenes contra la humanidad "va a disfrutar de impunidad", durante una visita al Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), en la ciudad tanzana de Arusha.
Ban aseveró que este Tribunal "dejará un gran legado que hay que preservar", al referirse a la jurisprudencia sentada por los magistrados de la Corte de Arusha en sus quince años de funcionamiento, desde su creación en noviembre de 1994 hasta el próximo diciembre, en que será clausurado.
El responsable ejecutivo de la ONU hizo también un llamamiento a los países del este y centro de África, donde se supone que se ocultan las 13 personas que aún busca el TPIR, acusadas de crímenes durante el genocidio de Ruanda de 1994, para que colaboren en su búsqueda y los pongan a disposición de la justicia internacional.
Por su parte, el Presidente del TPIR, Dennis Byron, señaló que, en sus sentencias el Tribunal "ha hecho historia, al definir lo que es genocidio y considerar las violaciones por motivos étnicos como actos constitutivos de genocidio".
Byron recalcó que el TPIR mantuvo siempre "el respeto a los derechos fundamentales de los acusados", pese a la magnitud de los delitos por los que condenó a 37 responsables del genocidio ruandés.
El Tribunal también absolvió en estos años a seis acusados, tiene procesados a otros 23, nueve están detenidos a la espera de juicio y trece se encuentran huidos, supuestamente en países de África oriental y central.
A su llegada a la sede del TPIR, en Arusha, Ban saludo a Byron y al resto de jueces, que le informaron del funcionamiento del Tribunal y le mostraron una de las salas de vistas, antes de que se reuniese con los empleados, que le pidieron el mantenimiento de su trabajo en la ONU cuando el organismo se clausure a final de año.
El Tribunal Penal Internacional para Ruanda fue establecido, en noviembre de 1994, por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para juzgar a los autores y promotores del genocidio ruandés, en el que cerca de un millón de tutsis y hutus moderados fueron asesinados en cien días de aquel año.
Esta corte funciona de manera similar al Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, con sede en la Haya, ambos juzgan casos de genocidio, crímenes contra la humanidad y violación de los convenios de Ginebra y comparten una única sala de apelaciones.
Hoy mismo, el Tribunal de Arusha condenó a 25 años de cárcel a Emmanuel Rukondo, ex capitán y capellán católico de las Fuerzas Armadas Ruandesas, por crímenes contra la humanidad y genocidio, según informó este organismo.
Para el Tribunal, Rukondo "abusó de su autoridad moral e influencia para promover el secuestro y asesinato de refugiados tutsis" en un seminario de la prefectura de Gitarama, en la zona centro de Ruanda, en los meses de abril y mayo de 1994.
El sacerdote, de 50 años, es el segundo religioso católico condenado por el TPIR, después de Athanase Seromba, que cumple cadena perpetua por delitos similares durante el genocidio ruandés.
Antes de llegar a Arusha, el avión en el que viajaba Ban Kí-moon sobrevoló el cráter del Kilimanjaro, la montaña más alta de África, con 5.895 metros de altitud, para comprobar la reducción del anillo de nieve y hielo que rodea su cumbre.
En los últimos años se detectó una acelerada reducción del grosor y extensión de la capa de hielo del Kilimanjaro, debido a los efectos del calentamiento global, que es una de las cuestiones que Ban trató en la gira que lleva a cabo por África.
Previamente, el Secretario General de la ONU había inaugurado las nuevas oficinas de los organismos de Naciones Unidas en Dar es Salam y Zanzíbar.
Esta gira africana de Ban Ki-moon finalizará en la ciudad egipcia de Sharm el Sheij, donde inaugurará, el 2 de marzo, la Conferencia Internacional de Apoyo a la Economía Palestina, destinada a ayudar a la reconstrucción de Gaza.