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Los 10 políticos que aspiran a obtener la candidatura del Partido Republicano para las elecciones presidenciales de noviembre de 2008 se enfrentaron por la modificación a la política de inmigración, que se debate en el Congreso.
El debate mostró pequeñas diferencias sobre cuestiones políticas, pero no hubo grandes errores o polémicas que supusieran cambios inmediatos en la dinámica política del Partido Republicano, por lo que se prevé una cerrada carrera por la postulación.
En el debate en New Hampshire -donde se celebrará la primera elección primaria el año próximo-, el acuerdo fue total sobre una cuestión que el presidente George W. Bush considera vital: evitar que Teherán desarrolle armas nucleares. "No se debería descartar ninguna opción," dijo uno de los favoritos, el ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, al preguntársele si podría ser necesario un ataque nuclear táctico.
Los candidatos demócratas tuvieron su propio debate el domingo y se mostraron de acuerdo en líneas generales en que Estados Unidos debería abrir negociaciones diplomáticas directas con Irán sobre la cuestión nuclear.
Un candidato de segundo nivel, el congresista Duncan Hunter, fue más directo diciendo que Estados Unidos se reservaba el derecho de disuadir a Irán militarmente.
"Yo autorizaría el uso de armas nucleares tácticas si no hubiera otro camino para prevenir esas centrifugadoras," dijo, destacando que probablemente pudiera hacerse con armas convencionales.
En cambio Ron Paul, que recibe un 2 por ciento en los sondeos de intención de voto, se mostró contrario basándose en la moral, y porque aseguró que Irán no es una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos.
Los republicanos se mostraron impacientes con la dirección de la guerra de Irak. Algunos dijeron que si el refuerzo de tropas que ha ordenado Bush no muestra señales de progresos claros en septiembre, debería elaborarse un plan para dividir Irak en tres entre sunitas, chíitas y kurdos.
El senador John McCain, que arriesga su futuro político al apoyar una guerra de la que la mayoría de los estadounidenses están cansados, fue el que más apoyó el aumento de tropas, y afirmó que Irak se convertiría en un refugio para los terroristas si las tropas dejan el país demasiado pronto.
La polémica estalló cuando se trató el tema inmigratorio. Una propuesta del Senado apoyada por Bush ha sido atacada por los conservadores, que consideran que la legislación será uan amnistía encubierta para 12 millones de ilegales que viven en Estados Unidos.
McCain apoyó el proyecto y dijo que era necesario para resolver lo que llamó un "problema de seguridad nacional," pero admitió que "está no es la ley que yo hubiera escrito," exponiendo el descontento de muchos republicanos con el proyecto.
Giuliani lo calificó de "típico desorden de Washington," resultado de un compromiso entre intereses contrapuestos. "Es muy probable que empeore las cosas," añadió.
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