El rabino Gavriel Holtzberg, de 30 años, fue secuestrado por los terroristas junto con su esposa Rivka (28) y alrededor de 25 personas más, en su mayoría judíos e israelíes.
A última hora de ayer se informaba que 17 de ellos habían sido liberados. Pero en realidad los datos acerca de la cantidad exacta de personas que permanecían cautivas era confusa.
El rabino Gavriel Holzberg nació en Israel, pero tiene nacionalidad norteamericana, e incluso pasó unos meses estudiando en Jabad Lubavitch de Buenos Aires hace 15 años, según reveló el director de esa institución, el rabino Tzvi Grumblatt. Agregó que un hermano menor de Holzberg llegó hace un mes a la Argentina para quedarse aquí por un año, en el marco de un programa de estudios en Jabad.
"Estamos rezando por Gavriel y su esposa", dijo Grumblatt a Clarín.
En Bombay, durante la mañana, se vio salir de Casa Narimán al hijito del matrimonio Holtzberg, Moishe, de dos años y medio, en brazos de Sandra Samuel (44), una cocinera del Centro que sólo declaró: "Tomé al chico, lo alcé y salí corriendo". Los informes más insistentes indicaban que tanto el rabino como su esposa estaban "vivos pero inconscientes" y se temía por su vida y la de los demás.
Entrevistada por el sitio israelí de noticias Ynet, Sandra relató: "Moishe todo el tiempo pregunta por su papá y su mamá. Nosotros estamos bien y él también, pero no tengo idea de lo que pasa con sus padres". Sobre el cautiverio, dijo: "Fue terrible, había explosiones por todos lados, tiros... Incluso intentaron dispararme".
Durante todo el día fluyeron desde Bombay versiones contradictorias acerca de la cantidad de rehenes tomados por la organización terrorista islámica Mujahidines de Deccan. En un principio se informó que los terroristas habían llegado a la Casa Jabad de casualidad por su cercanía a uno de los blancos principales de su atentado múltiple, pero luego quedó claro que también el ataque al centro religioso había sido cuidadosamente planificado.
Según informó la TV india, los terroristas atrincherados en el interior indicaron que, si el gobierno se avenía a sus exigencias, liberarían al resto de los rehenes. Al mediodía, una de las rehenes israelíes en la Casa Jabad telefoneó a la embajada israelí en Nueva Delhi. La mujer indicó que los terroristas exigían la inmediata liberación de militantes presos en cárceles de la India.