El juicio contra Salim Ahmed Hamdan, el ex chofer de Osama bin Laden, se abrirá el lunes ante un tribunal militar de excepción, en un proceso cuyo último antecedente data de la Segunda Guerra Mundial.
Hamdan, un yemenita de unos 40 años, es el primero de los detenidos con el estatus de "combatiente enemigo" en el centro que Estados Unidos inauguró a fines de 2001 en Guantánamo, su base militar en la isla de Cuba.
El proceso de Hamdan, que se extenderá por unas dos semanas, es el primero también que se realiza según los procedimientos de excepción establecidos por la administración de George W. Bush para juzgar "crímenes de guerra", tras los atentados del 11 de setiembre que dejaron más de 3.000 muertos en Washington y Nueva York.
Aunque invalidados por la Corte Suprema en 2006, --en base a un recurso interpuesto por la defensa de Hamdan--, los tribunales fueron pocos meses después restablecidos por el Congreso y desde entonces sometidos a una serie de batallas jurídicas que derivaron en varias postergaciones del juicio.
El lunes, Salim Hamdan comparecerá para el inicio de las audiencias donde si es encontrado culpable de los cargos de "conspiración" y "apoyo material al terrorismo", podría ser condenado a prisión de por vida.
Desde que Hamdan fue enviado a la prisión de la aislada base naval en mayo del 2002, se ha vuelto el centro del enojo y las críticas de los Estados Unidos, dado que los detenidos se quejaron de tortura y abusos.
El tribunal desestima varios de los derechos de la Convención de Ginebra acordados para prisioneros de guerra, y el Gobierno de Bush afirma que podría detenerlos indefinidamente sin cargos.
Los fiscales argumentan que Hamdan era parte del círculo interno de la red islámica Al Qaeda. Sus defensores dicen que era simplemente un conductor de Bin Laden. El yemení será procesado por un jurado compuesto por los mismos oficiales del Ejército de Estados Unidos que están luchando en la "guerra contra el terrorismo" de Bush.
Los abogados defensores y militantes de derechos humanos se han quejado amargamente, tanto por las condiciones de la prisión de Guantánamo como por el sistema legal que la administración Bush instauró para enjuiciar sospechosos.
Los más de seis años en los que Hamdan ha permanecido en Guantánamo transcurrieron en su mayor parte en total aislamiento.
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