El presidente de la Comisión Europea, apartándose de su habitual neutralidad, dio elogió “el espíritu europeo del pueblo polaco", el que atribuyó más del 41% de los votos al partido liberal pro europeo de Tusk.
"Felicito a Tusk por su victoria electoral y subrayo la importancia de la contribución de Polonia a la Unión Europea y el espíritu europeo del pueblo polaco", señaló Durao Barroso, tras mostrarse confiado "en una cooperación fructífera con el futuro gobierno".
La respuesta de los Estados europeos tardó un poco más, aunque Alemania se puso a disposición del vencedor de las elecciones, con la esperanza que "el gobierno de Donald Tusk aprovechará la oferta de dialogar", según un vocero de Berlín.
Fredrik Reinfeldt, primer ministro de Suecia, expresó su beneplácito por la voluntad de los polacos de tener "una política gubernamental más favorable a la Unión Europea" y por "volcarse más hacia el futuro en lugar de revolver en el pasado".
También dos grupos del Parlamento Europeo se mostraron satisfechos por el resultado de los comicios.
En efecto, Joseph Daul, presidente del Partido Popular Europeo, Joseph Daul, subrayó la "clara señal pro europea brindada por los electores polacos, más teniendo en cuenta que la fuerza de Tusk, Plataforma Cívica, es miembro del PPE".
El líder del Partido Socialista Europeo (PSE), Martin Schulz, se encontraba contento por la derrota de un gobierno que "adoptaba posiciones antieuropeas casi en cada ocasión".
Pues, precisamente, el gobierno de Jaroslaw Kaczynski se percibía como imprevisible y reticente a un cierto arte europeo de forjar compromisos, arte en el que la palabra "veto" sólo se pronuncia en casos extremos.
La amenaza de veto fue utilizada durante dos años de poder por los gemelos Kaczynski, en temas tan variados como el IVA, la proclamación de una Jornada Europea contra la pena de muerte o, al finalizar el mes de junio, durante las negociaciones sobre el tratado que reemplaza a la Constitución Europea, aprobado el viernes en Lisboa.
Este mismo lunes pudo percibirse un cierto cambio en el enfoque del nuevo gobierno polaco que se avecina, cuando un responsable del partido de Tusk anunció que Polonia aplicará la Carta de Derechos Fundamentales, jurídicamente vinculante según el nuevo tratado europeo.
Sobre ese tema, el gobierno de los Kaczynski preocupado por las consecuencias en los derechos de los homosexuales, había pedido y obtenido una derogación para no aplicar esa Carta, siguiendo los pasos de Gran Bretaña.