Un portavoz del grupo ecologista Greenpeace dijo que las barcas habían intentando enviar un mensaje al Grupo de los Ocho países más industrializados del mundo, reunido en un lujoso hotel en Heiligendamm, para que se comprometiera a objetivos cuantificables para reducir las emisiones de gases con efecto invernadero.
Cuatro manifestantes acabaron en aguas del Báltico después de una persecución a gran velocidad por parte de embarcaciones de la policía, mientras sobrevolaban la zona helicópteros. Los barcos de los manifestantes fueron confiscados.
Greenpeace dijo que había puesto 11 embarcaciones neumáticas en las aguas alrededor de Heiligendamm, pero ninguna había logrado alcanzar el lugar donde se celebra la cumbre. Varios de sus activistas fueron detenidos por la policía.
Tres manifestantes y un efectivo policial resultaron heridos, dijo la policía.
La policía antidisturbios utilizó cañones de agua para despejar una carretera de acceso a Heiligendamm que había sido bloqueada por unos 200 manifestantes anti G8, mientras miles más llegaban para un segundo día de protestas ante una verja de alta seguridad que rodea el complejo de la cumbre.
Varios manifestantes fueron detenidos tras altercados con la policía. Algunos testigos dijeron que al menos dos activistas resultaron heridos.
La entrada principal a Heiligendamm lleva bloqueada más de 24 horas. Unos 3.000 manifestantes, muchos de los cuales pasaron la noche durmiendo frente a la verja de seguridad, estaban sentados en la estrecha carretera rodeada de árboles.
Cientos más se dirigían allí desde campos cercanos, muchos de ellos con sacos de dormir y comida a hombros.
La policía dijo que no había habido grandes enfrentamientos durante la noche y describió la situación alrededor del fuertemente protegido complejo como tranquila. En la zona hay unos 16.000 miembros de seguridad.
El Tribunal Constitucional de Alemania ha prohibido las manifestaciones cerca de la verja de 12 kilómetros que está coronada con alambres de púas.