Emilio Palacio alegó en su solicitud de asilo que es víctima de persecución en Ecuador debido a sus opiniones críticas sobre el gobierno ecuatoriano y a que es un periodista independiente.
Estoy "convencido de que el caso está fundamentado", expresó Palacio en entrevista telefónica con la agencia de noticias The Associated Press y dijo que confía en que las autoridades le concederán el asilo. "Estoy satisfecho", dijo tras salir de una audiencia de más de cuatro horas en la que le presentó su caso a las autoridades de inmigración. En el mismo sentido se pronunció su abogada, Sandra Grossman, quien aseguró que "tienen un caso de asilo muy sólido".
El periodista se desempeñaba como editor de la sección de opiniones del diario opositor El Universo cuando fue demandado por Correa, junto con los tres dueños del periódico y la misma publicación.
Todos fueron condenados a pagar 42 millones de dólares y a cumplir tres años de cárcel por la columna de Palacio titulada "No a las mentiras", publicada en febrero de 2011.
En el artículo de opinión, Palacio se refería a Correa como "el Dictador" y lo acusaba de "haber ordenado fuego a discreción y sin previo aviso contra un hospital lleno de civiles y gente inocente", el 30 de septiembre de 2010 durante una sublevación de agentes de policía.
Correa fue liberado por militares tras ser retenido en un hospital policial en una acción que el mandatario consideró un intento de golpe de Estado. Palacio dijo que apeló la sentencia, pero le fue denegada su apelación.
Los demás condenados aún esperan un fallo firme sobre su sentencia, que está en suspenso hasta que el tribunal se reúna nuevamente. Una nueva audiencia fue fijada para el viernes en Ecuador.
Palacio explicó que le resultaba "mucho más conveniente" pedir un asilo a un país latinoamericano cercano a Ecuador como Perú, Colombia o Argentina. Sin embargo, consideró que era riesgoso debido a las "excelentes relaciones" de esas naciones con el gobierno de Correa. "Sólo me quedaba la opción de Estados Unidos", manifestó el periodista de 58 años, y destacó que la constitución estadounidense le otorga el derecho de seguir opinando sobre lo que sucede en su país.