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Los empleados públicos chilenos detuvieron hoy sus actividades en demanda de un reajuste salarial mayor al ofrecido por el Gobierno de Michelle Bachelet, en una protesta a la que se sumaron medio millón de trabajadores.
El presidente de la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), Raúl de la Puente, dijo que la convocatoria a paro de los 450.000 funcionarios estatales fue acogida por el 90% de ellos. Varios servicios públicos suspendieron sus actividades el lunes y en algunas oficinas públicas era evidente que no atendían al público.
En medio de un superávit fiscal récord, funcionarios de ministerios, hospitales y bibliotecas, entre otros, salieron a las calles para exigir un reajuste salarial de un 12 por ciento, frente al 4 por ciento que les había ofrecido el Gobierno y que es menos que la inflación.
"Queremos pedirle a la ciudadanía su adhesión en el sentido que no concurra hoy día a los servicios públicos, no los vamos a poder atender, por esta causa que es justa y que es noble," dijo a periodistas Raúl de la Puente.
La huelga de los funcionarios dejó a miles de personas sin poder realizar los trámites que necesitaban, mientras que en los hospitales públicos sólo se realizaban atenciones de urgencia.
"Sueldo público ético," "Reajuste del 12 por ciento," se leía en algunos carteles que colgaban en reparticiones estatales como Cancillería, el Ministerio de Obras Públicas (MOP), la Tesorería General de la República y el Registro Civil.
Como en otros países, un alza en los alimentos y los precios de la energía ha disparado la inflación en Chile hasta una cifra acumulada de un 6,5 por ciento entre enero y octubre. El año pasado, Chile tuvo una inflación de un 2,6 por ciento.
La protesta ocurre también en momentos en que las arcas fiscales están repletas gracias a los altos precios del cobre, la principal exportación del país.
Entre enero y septiembre, Chile tuvo un superávit fiscal récord de 12.634 millones de dólares.
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