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En un nuevo encuentro que se realizará esta semana entre representantes argentinos y uruguayos en busca de una salida al conflicto de las papeleras, el gobierno argentino volverá a plantear que la pastera que construye la compañía finesa Botnia en Fray Bentos debe ser "relocalizada", aunque sabe que su objetivo se ubica "cuesta arriba"..
El encuentro técnico se realizará en Nueva York, entre el martes y miércoles, y significa la continuidad del diálogo realizado semanas atrás en Madrid.
La reunión técnica de los días 29 y 30 de mayo, responde a una nueva convocatoria hecha por el embajador español Juan Antonio Yáñez Barnuevo, que actúa como agente de buenos oficios entre las partes.
El canciller Jorge Taiana sostuvo que la Argentina "va a pedir la relocalización" de Botnia, como ha venido planteando en diferentes escenarios, pero mencionó que tiene "moderada expectativa" respecto del resultado del encuentro de Nueva York.
Uruguay rechazó reiteradamente la exigencia de darle una nueva localización a Botnia, que prácticamente está en condiciones de comenzar a operar en los próximos meses. El canciller de Uruguay, Reinaldo Gargano, en declaraciones a los medios, advirtió en la necesidad de seguir el diálogo, pese a que puedan mantenerse firmemente algunas posiciones.
"Vamos con mucho interés, con muchas ganas de dialogar y sabiendo que el tema de la localización de la planta será parte de la agenda, para lo cual tenemos los argumentos justos para exponer", indicó a Télam uno de los miembros de la delegación uruguaya.
Argentina cuestiona a Uruguay por su política de "hechos consumados" en materia pastera, ya que adoptó sucesivas decisiones unilaterales desde 2003 al presente que dispararon este conflicto binacional.
Advertencias de los asambleístas
El ambientalista argentino Jorge Fritzler dijo que "nsotros estamos preparados para que no funcione" la planta, y agregó que "el corte de cintas, la inauguración de la pastera, será tomado como una declaración de guerra del gobierno uruguayo hacia el pueblo de Gualeguaychú".
"Hay violencia que la asamblea contiene, pero cuando la planta empiece a echar humo, será muy difícil contener a esa gente y a toda esa violencia", continuó Fritzler.
"Esa furia se puede desatar y yo sería uno de los más furiosos" dijo a un matutino el asambleísta que representa al sector más radicalizado de los ambientalistas.
Al ser consultados sobre las hipotétitcas medidas que llevarían adelante en octubre cuando está previsto que entre en funcionamiento la planta, los ambientalistas dejaron una escalofriante sentencia.
"En joda pero también en serio, pensamos en la posibilidad de hacer explotar la pastera", concluyeron.
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