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El presidente uruguayo lanzó una advertencia sobre la operativa de la planta de celulosa de Botnia en Fray Bentos: "Si no cumple con todos los requisitos técnicos y todas las medidas de seguridad previstas en la legislación nacional, no obtendrá el permiso para empezar a operar".
La advertencia hace referencia al incidente de la semana pasada, cuando una docena de obreros sufrió intoxicación por el mal manejo de una sustancia química (sulfato de sodio) en la planta de celulosa de la empresa finesa.
El accidente ocurre a poco tiempo de la prevista apertura de la planta, que realiza los últimos testeos. El presidente de Uruguay reclamó entonces “severos controles” sobre la empresa por considerar que el incidente fue “inadmisible” y advirtió que deberá atenerse a todos los "requisitos técnicos" para poder abrir sus puertas.
Según informa el diario uruguayo El Observador, Tabaré Vázquez consideró "inadmisible" el incidente químico en la planta. Según la información de ‘Ultimas Noticias’, Vázquez, visiblemente preocupado dijo a sus ministros que “hay que controlar. Hemos dicho siempre que estas cosas deben funcionar bien y si no funcionan, se terminan. El país ha luchado mucho por esto como para permitir que se salga de control”.
Fuentes del gobierno dijeron a Ultimas Noticias que Botnia actuó con “mucha irresponsabilidad. Esto cayó muy mal en el gobierno, ya que nosotros, como país, nos jugamos mucho con este proyecto y cosas como estas no pueden suceder. Nos dejan muy mal parados”.
En cuanto a la denuncia de ciudadanos argentinos que supuestamente fueron afectados por el derrame de sulfato de sodio, el titular de Trabajo de Uruguay, Eduardo Bonomi, admitió que la contaminación con ese químico constituyó “un error muy grave, que no se podía haber cometido” y enfatizó que en el futuro “no puede pasar lo que pasó”. Y si bien aclaró que el accidente fue de tipo laboral y no medioambiental, indicó que la situación obligó a profundizar otros aspectos relativos al trabajo, el desarrollo de la planta y su relación con el medio ambiente.
Sin embargo, aclaró que la expansión del sulfato no superó los 25 metros de alcance, por lo que “no salió del predio y mucho menos llegó a Argentina”. En ese sentido, reclamó “seriedad” y “responsabilidad” en el momento de evaluar las consecuencias de un accidente que “no puede haber tenido repercusiones a 200 metros”.
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