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El Papa se reunió en Castelgandolfo- su residencia de verano- con Embajadores de países de mayoría musulmana que mantienen relaciones con la Santa Sede, en un intento por suavizar las relaciones con la comunidad, debilitadas tras el discurso papal de la semana pasada. Benedicto XVI reiteró su "total y profundo respeto" por la fe musulmana y aseguró que el diálogo interreligioso e intercultural entre cristianos y musulmanes "no es una elección del momento", sino "una necesidad vital de la que depende en gran parte nuestro futuro".
En su discurso, leído el 12 de septiembre, Benedicto XVI citó las palabras del Emperador bizantino Manuel Paleólogo II, quien calificaba en el siglo XIV algunas de las enseñanzas del profeta Mahoma como "malignas e inhumanas", en particular "su orden de propagar la fe con el filo de la espada".
Esta mañana, Benedicto XVI, quien fue recibido con aplausos cuando empezó a hablar en francés en la Sala de los Suizos de su residencia veraniega, dijo que deseaba que las relaciones entre cristianos y musulmanes, "inspiradas en la confianza", "no sólo prosigan, sino que se desarrollen en un espíritu de diálogo sincero y respetuoso".
"Desde el comienzo de mi pontificado he tenido oportunidad para expresar mi deseo de continuar estableciendo puentes de amistad con creyentes de todas las religiones, mostrando particularmente mi apreciación por el dialogo entre musulmanes y cristianos", dijo el Papa. Un diálogo que esté basado en "un conocimiento mutuo, cada vez más auténtico que, con alegría reconoce los valores religiosos comunes y, con lealtad toma nota y respeta las diferencias".
En respuesta, el Embajador iraquí Albert Yelda dijo que era "tiempo de dejar lo que pasó en el pasado y construir puentes". Yelda aseguró que el pontífice habló como "lo esperábamos".
"Muchos musulmanes en el mundo se sintieron ofendidos, por lo que manifestaron sus sentimientos. Tenían derecho a ello. Necesitamos entablar un diálogo sincero y constructivo, no tenemos que esconder nada", explicó.
Por su parte, el Vice embajador iraní en el Vaticano, Ahmad Faihma, ya había calificado la invitación del Papa como "una señal positiva".
Mas adelante en su discurso, Benedicto agradeció a los enviados individualmente por su presencia, antes de concluir la reunión, a la que asistieron Embajadores de 21 países y representantes de la Liga Árabe.
Entre los presentes se encontraba la cabeza del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, el Cardenal Paul Poupard, y el representante de la comunidad islámica en Italia, así como Embajadores de países islámicos ante el Vaticano.
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