Afirmando que su visita estuvo pensada para llevar un mensaje de esperanza a los Estados Unidos, el Sumo Pontífice celebró su primera misa pública en territorio norteamericano el jueves por la mañana, ante decenas de miles de personas en el estadio Washington Nationals.
En la homilía de la celebración católica, Benedicto, hablando en inglés y en español, dio una serie de mensajes que ya viene tratando a lo largo de su visita –la necesidad de reparar el daño del escándalo de abuso sexual que ha desgarrado la Iglesia y de fortalecer el compromiso de los católicos a las enseñanzas de la Iglesia en una sociedad secularizada.
“¿Quién puede negar que estamos actualmente ante un momento de cruce de caminos?”, preguntó el Papa.
En esta misa, también mencionó, por tercer día consecutivo, el escándalo que sacudió a la Iglesia Católica en el 2002 y costó a las diócesis norteamericanas 2.000 millones de dólares de pagos por daños, buscando dejar en claro su resolución por lidiar con la cuestión y asegurarse de que no ocurra nuevamente.
"Ninguna palabra mía puede describir el dolor y daño infringidos por dicho abuso," dijo en un sermón en una misa en Nationals Park, un nuevo estadio que alberga su primer evento no relacionado con el béisbol.
"Es importante que aquellos que sufrieron reciban la afectuosa atención pastoral. Tampoco puedo describir adecuadamente el daño que ha provocado dentro de la comunidad de la Iglesia", añadió durante la misa.
Reunión sorpresa
Al finalizar la celebración, Benedicto XVI se reunió por sorpresa con un grupo de personas víctimas de abusos sexuales cometidos por curas católicos, según informó el Vaticano en un comunicado.
En el texto se afirma que al encuentro también acudió el actual arzobispo de Boston, el cardenal Sean 0’Malley. “Rezaron con el Santo Padre, que después de escuchar cada caso les ofreció palabras de coraje y esperanza".
El Papa, en la homilía ante los 45.000 fieles que llenaron el Nationals Park, reconoció el "dolor y el daño causado" por los sacerdotes implicados en el escándalo. No obstante, invitó a los católicos "a promover la recuperación y la reconciliación y para ayudar a los que han sido dañados", así como a que "estimen a sus sacerdotes y los reafirmen en el excelente trabajo que hacen".
Reto
En el día de ayer, la cita más importante del Sumo Pontífice, además de reunirse con el presidente Bush, fue cuando se encontró, en el Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción de Washington, con cerca de 400 obispos. A ellos le manifestó la "enorme vergüenza" y daño que ocasionó el escándalo de los abusos a menores cometidos por sacerdotes católicos en EE UU. Según considera Benedicto XVI, los sacerdotes traicionaron su vocación abusando sexualmente de menores y mostrando un "comportamiento tan seriamente inmoral".
"Es responsabilidad de ustedes, dada por Dios como sacerdotes, curar las heridas causadas por las rupturas de la fe y promover la reconciliación, y llegar así con amor y preocupación a aquellos que se equivocaron tan seriamente", dijo. Además, se mostró de acuerdo con las declaraciones hechas por los obispos que aludían a que la crisis se "gestionó a veces pésimamente" y que sólo recientemente se entendió con claridad "la escala y gravedad del problema". La Iglesia fue entonces criticada por trasladar a algunos de estos sacerdotes y no expulsarlos o denunciarlos a la policía.