Los refugiados se encuentran en campamentos atestados y en casas al sur de la región noroccidental del país. No está claro qué tan rápido regresarán, pero por comentarios emitidos en días recientes por refugiados, la mayoría de ellos estaban ansiosos por regresar a casa cuando se levantó el toque de queda.
"La electricidad ha sido restablecida, el gas ha sido restablecido, las estaciones de gasolina están operando e incluso los bancos", dijo el primer ministro Yusuf Raza Gilani en una conferencia de noticias televisada.
"Felicito a la nación porque a partir del 13 (de julio) la gente desplazada comenzará a regresar a sus casas", señaló, agregando que el ejército permanecería en el valle para asegurar que no regrese el Talibán.
El general de división Nadeem Ahmad, quien está a cargo de los desplazados, dijo que las personas alojadas en campos de refugiados _aproximadamente 10.000 personas_ serán las primeras a quienes se permita el regreso a casa.
El gobierno prometió dar dinero en efectivo a quienes regresen, como una ayuda para que se recuperen.
La Organización de Naciones Unidas, la cual está ayudando a alimentar, dar ropa y albergar a los refugiados, quiere que regresen a sus lugares de origen, pero "sólo cuando sea seguro para ellos hacerlo y si es voluntario", según dijo Stephanie Bunker, una vocera de la oficina de coordinación de asuntos humanitarios del organismo.
Algunos refugiados ya han comenzado a regresar al distrito de Buner, primera zona limpiada de rebeldes y la más cercana a los campos de desplazados. Mingora, la ciudad más grande del valle, permanece desierta.
El ejército lanzó la ofensiva de Suat hace más de dos meses luego que los rebeldes violaron los términos de una tregua y comenzaron a avanzar a zonas cercanas a la capital. El ejército asegura que limpió casi todo el valle y mató a más de 1.500 combatientes talibanes.
La ofensiva fue elogiada por los Estados Unidos y otros aliados occidentales, quienes estuvieron intentando durante años que Pakistán tomara medidas duras contra miembros del Talibán en la frontera afgana. Se culpa a los rebeldes del incremento de la violencia en ambos lados de la frontera.
Aunque las hostilidades han disminuido en Suat, el gobierno está intensificando una campaña en Waziristán del Sur, otra región en el noroeste, fortaleza de Baitullah Mehsud, jefe del Talibán paquistaní.
El jueves temprano, aviones de guerra paquistaníes mataron 12 presuntos combatientes talibanes en las áreas de Ladha y Kani Guram de Waziristán del Sur, dijeron funcionarios de inteligencia solicitando no ser identificados debido a que no estaban autorizados a hablar con la prensa.
También el jueves en el noroeste del país, una bomba explotó cerca de un poste de cables eléctricos en las afueras de la ciudad de Peshawar, matando a un ingeniero de la compañía estatal de distribución de electricidad, señaló el oficial de policía Alam Sher. Los ingenieros fueron enviados al lugar luego de la explosión de otro artefacto.
En el pasado, rebeldes atacaron la red de suministro eléctrico de Peshawar, la ciudad más grande del noroeste.