El jefe del estado mayor conjunto norteamericano, el almirante Michael Mullen, anunció een Washington que ordenó una nueva estrategia militar que consiste en cubrir ambos lados de la frontera entre Afganistán y Pakistán.
"Mientras no colaboremos de forma más estrecha con el gobierno de Pakistán para eliminar estos santuarios, el enemigo seguirá viniendo de Pakistán”, lanzó el almirante Mullen, anunciado haber pedido a sus tropas "una nueva y más integral estrategia militar para la región que cubra ambos lados de la frontera".
Decenas de miles de soldados estadounidenses e internacionales están estacionados en Afganistán, pero su misión les impedía hasta ahora, al menos oficialmente, actuar en el país vecino.
En el mismo momento, su homólogo paquistaní, el general Ashfaq Kayani, aseguraba en Islamabad que su ejército no tolerará nuevos ataques terrestres lanzados desde Afganistán, ni los numerosos disparos de misiles estadounidenses que a menudo recaen sobre civiles en las zonas tribales paquistaníes. "La soberanía y la integridad territorial del país serán defendidas a toda costa y no se debe permitir a una fuerza externa llevar a cabo operaciones dentro de Pakistán", lanzó el general Kayani.
Responsable norteamericanos y afganos afirman que dichas zonas se han convertido en un santuario de Al Qaeda y de los talibanes afganos, que se desplazaron a la región tras ser derrocados del poder en Kabul, a finales de 2001.
El diario New York Times asegura que el presidente estadounidense, George W. Bush, había autorizado secretamente en julio a las fuerzas especiales norteamericanas a efectuar ataques terrestres en el noroeste de Pakistán sin la aprobación previa de Islamabad.
Eso es precisamente lo que ocurrió el 3 de septiembre al amanecer, cuando helicópteros de combates estadounidenses y, probablemente tropas terrestres, atacaron una aldea paquistaní matando, según Islamabad, a 15 civiles, entre ellos mujeres y niños.
Las más altas autoridades paquistaníes protestaron firmemente contra esta primera operación militar norteamericana en su territorio, al menos la primera conocida, dado que responsables de Pakistán reconocieron que existen precedentes desde 2002, sin que Islamabad dijese nada al respecto.