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El enviado estadounidense John Negroponte se reunió con el Presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, hoy sábado para presionarlo a revocar el estado de emergencia que ya lleva dos semanas y hacer la paz con la líder de la oposición Benazir Bhutto.
El subsecretario de Estado norteamericano llegó a Islamabad con un "mensaje duro" de Washington, que ve con aprensión cómo la crisis política desatada por el estado de excepción se alarga en Pakistán, su principal aliado en Asia contra el integrismo islamista.
De hecho, la presión del funcionario estadounidense se encuadra en el temor de perturbar a un aliado crucial de Washington, en tiempos en que Al Qaeda se ha reagrupado en las tierras tribales de Pakistán. Es por eso que se esperaba que el enviado del Departamento de Estado de EEUU Negroponte tratara de reanimar el pacto entre Bhutto y Musharraf, a pesar de la antipatía entre ambos.
“Los estadounidenses están inquietos por no tener a Musharraf a cargo en Pakistán", dijo un funcionario de la presidencia paquistaní. "Les dijeron que la situación es muy, muy fluida".
Se espera que Negroponte logre convencerlo de que se ponga punto final a la actual situación, impuesta hace dos semanas, libere a miles de detenidos y celebre elecciones "libres y justas".
Poco después de su llegada a Islamabad, Negroponte habló por teléfono con Bhutto en la ciudad oriental de Lahore, donde fue liberada después de haber estado encerrada durante tres días bajo el arresto domiciliario para evitar que liderara una protesta.
"Él reiteró (...) la importancia de moderar las fuerzas que trabajan juntas para darle un futuro mejor a Pakistán y pidió también que el país regrese a la senda constitucional", dijo el portavoz del Departamento de Estado Sean McCormack, sobre la discusión de Negroponte con Bhutto. Además, "está interesado en conocer su opinión sobre la situación política en Pakistán", añadió el portavoz a periodistas.
Negroponte también se encontró con Tariq Aziz, Secretario del Consejo de Seguridad Nacional y un cercano colaborador de Musharraf, el viernes.
Las consultas también fueron sostenidas por teléfono con el Consejero de Seguridad Nacional estadounidense, Steve Hadley, ya que la administración Bush está ansiosa por que alguien que substituya a Musharraf sería incapaz de entregar tanto apoyo a la guerra contra el terrorismo, dijo el funcionario paquistaní.
Aunque Musharraf aseguró que las elecciones generales se llevarán a cabo antes del 9 de enero y se espera que él de un paso al costado como jefe del Ejército, para tomar juramento como presidente civil, tanto Bhutto como EEUU quieren más.
En una entrevista horas después de su liberación, Bhutto dijo que el enviado estadounidense debería asumir una postura firme con Musharraf, que asumió el poder con un golpe de Estado en 1999.
En tanto, Musharraf tomaba juramento como primer ministro interino a un aliado, el presidente del Senado Mohammadmian Soomro, y a un gabinete de 24 miembros lleno de leales a sus fuerzas para supervisar las elecciones previstas para el 9 de enero.
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