La explosión tuvo lugar en las inmediaciones de la Mezquita Roja en Pakistán, según comunicaron las primeras informaciones oficiales. "Tenemos once policías muertos y parece que se trató de un atentado suicida", dijo un alto responsable de seguridad a la AFP.
El oficial de policía Masud Ahmed había señalado antes que se había confirmado la muerte de ocho agentes y que se temía que el saldo de víctimas aumentase.
Una veintena más de oficiales de policía resultaron heridos. "Los agentes estaban regresando a la comisaría en el momento de la explosión", admitió el oficial de policía Kamran Adil.
"Hemos recogido más de 10 cadáveres y hay muchos heridos, la mayoría policías. Nuestros hombres eran el objetivo principal", explicó Adil.
El ataque ‘terrorista’ tuvo lugar, efectivamente, cerca de la Mezquita Roja, lugar en el que miles de musulmanes se habían reunido horas antes con el fin de recordar el asalto que hace un año realizara el ejército pakistaní al recinto sagrado, dejando más de un centenar de muertos. En ese encuentro, los islamistas congregados prometieron apoyar la yihad, o guerra santa musulmana.
La Mezquita Roja ha sido tradicionalmente un centro de militancia islamista conocido por su apoyo al régimen talibán de Afganistán y por su oposición a la política de apoyo a EEUU del presidente Musharraf.
Una ola de atentados sin precedentes arrecia contra Pakistán en estos últimos meses, atentados cometidos en su mayoría por suicidas, lo que ocasionó la muerte de alrededor de 1.100 personas en un poco más de un año, y que se intensificó desde el asalto de la Mezquita Roja, que causó un centenar de muertos entre los atrincherados, entre ellos varios mujeres.
Al-Qaeda, a través de las palabras de su líder Osama Bin Laden y su segundo, Ayman Al-Zawahiri, pero también los talibanes paquistaníes, juraron vengar a esos "mártires" y decretaron la "yihad" (guerra santa) contra el régimen del presidente Pervez Musharraf y su ejército.