La Asamblea de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), integrada por parlamentarios de los distintos países miembros de otros Estados que mantienen con ella vínculos de cooperación, se reunió el martes 30 de mayo en París, donde trató diferentes temas. La reunión tiene en gran medida un sentido de preparación para la reunión general que tendrá lugar los próximos 28 y 29 de noviembre en Riga.
El encuentro se produjo en torno de tres temas principales. En primer lugar, la OTAN busca dar señales positivas de apertura y colaboración con los países de los Balcanes y los que desean sumarse a la alianza, como Ucrania y Georgia. Otro de los temas fue el planteamiento de la reforma interna de la organización, para aumentar la eficacia y utilidad de la misma. Y por último, se hizo referencia a la necesidad del mantenimiento de las misiones internacionales en marcha, de las que se estableció como prioritaria la intervención en Afganistán.
El secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, dijo en su intervención que la próxima cumbre de jefes de Estado o de Gobierno de la Alianza debe dar respuestas al interés de países de la región de los Balcanes y algunas antiguas repúblicas soviéticas, de integrarse en el futuro en la organización. Croacia, Albania y Macedonia esperan la fecha para su eventual incorporación, mientras Ucrania y Georgia aspirar a los mismo. De Hoop estimó que la OTAN debe enfatizar la política de las “puertas abiertas”, que anime a los candidatos a que cumplan los requisitos para una futura adhesión.
Varios dirigentes de estos países estuvieron presentes, el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania lo hizo el viernes, y los presidentes de Georgia, Mijaíl Saakashvili, y de Azerbaiyán, Ilham Alíev, participaron den la reunión.
Abriéndose el camino para ingresar, Saakashvili y Alíev destacaron el papel de sus países como garantes de la seguridad en el Cáucaso y con especial incidencia en los suministros energéticos. “Nuestro papel es consolidar la seguridad europea fuera de las fronteras de la UE”, sintetizó Saakashvili.
Entre las modificaciones internas, de Hoop y el comandante supremo de las tropas destacaron el posible avance en la definición de “fuerzas de combate de alta intensidad y para misiones pos-conflicto', así como una mejora de los aspectos logísticos, el transporte aéreo y los acuerdos de financiación”.
De Hoop Scheffer expresó también el deseo de que la próxima cumbre de Riga haga hincapié en la importancia de las misiones que la OTAN tiene en curso en Afganistán, Kosovo, Darfur e Irak.
De todas ellas destacó como 'prioritaria' la de Afganistán, que permite apoyar al gobierno de Kabul para que garantice la seguridad interna y su capacidad de defensa militar, así como la lucha contra el narcotráfico. Y espera que la OTAN pueda completar en los próximos seis meses el planeado despliegue de fuerzas pacificadoras. Ya son 9.000 los soldados de la alianza en Afganistán, con planes de aumentar el número a 21.000, cubriendo finalmente todo el territorio. Esto permitiría a los militares estadounidenses dedicar su atención a la búsqueda de militantes activos en la frontera con Pakistán.