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El general Dan McNeill expresó que la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF, por sus siglas en inglés) se había anotado éxitos tácticos contra rebeldes talibanes en el último año, pero que se necesita hacer más para llevar seguridad, desarrollo y un buen gobierno a Afganistán.
Las armas de países vecinos sólo exacerbaron los problemas para alcanzar esos objetivos, añadió el general estadounidense.
ISAF "interceptó el 5 de septiembre un convoy de armas en la parte occidental de este país. Este convoy de armas claramente tuvo su origen geográfico en Irán. Este convoy contenía una cantidad de dispositivos explosivos improvisados de tecnología avanzada," dijo McNeill.
"Es difícil para mí concebir que este convoy pueda haberse originado en Irán y venir a Afganistán sin al menos el conocimiento del Ejército iraní," indicó McNeill en una conferencia de prensa.
Los líderes estadounidenses han acusado a Irán de proveer armas a los insurgentes talibanes, pero el presidente afgano, Hamid Karzai, se abstiene de repetir la acusación e insiste en que Irán y Afganistán gozan de buenas relaciones. Teherán niega rotundamente la acusación.
Pero mientras existe poco aprecio entre Irán- país shiíta- y los talibanes sunnitas de línea dura, Teherán tiene interés en socavar las fuerzas estadounidenses y occidentales dentro de su vecino del este, dicen analistas de seguridad.
McNeill dijo que sus fuerzas habían hecho un progreso tangible frente a los talibanes en el sur de Afganistán, en donde los rebeldes son más fuertes. "A esta altura y varias semanas antes el año pasado había mucho temor y ansiedad sobre el inminente colapso de la provincia de Kandahar (...) Este no es el caso este año. Kandahar es una provincia mucho más segura de lo que era el año pasado," afirmó.
En respuesta, los talibanes incrementaron los ataques suicidas y con bombas al costado de carreteras en todo el país.
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