Todas las noticias Archivo
www.adnmundo.com
Lunes 28 de Mayo de 2012 Washington 02:42
22º / 32º
Domingo, 27 de Abril de 2008 Sea el primero en comentar esta nota

La crisis, ¿ya terminó o empieza?

Por Eduardo van der Kooy. Gentileza Clarin

Enviar Enviar
Imprimir Imprimir
Corrección Sugerir Corrección
Comentarios Escribir Comentarios
Anterior El ciclo de Lousteau
Siguiente El presidente afgano sale ileso de un atentado
 
Technorati Yahoo

Se fue Lousteau y llegó Carlos Fernández. Pero ese cambio es insuficiente para abordar todos los problemas que rodean al Gobierno. El campo y la inflación son los principales. Pero están además las dificultades de gestión y liderazgo. Las internas complican mucho.

Cristina Fernández y Néstor Kirchner están caminando por un sendero desconocido. En cinco años de poder nunca se enfrentaron a una situación igual. La Presidenta y el ex presidente atravesaron otros tiempos de adversidad. Aunque no fueron muchos. Llevan ahora más de cuatro meses plagados de trastornos políticos y no logran enderezar el Gobierno que encabeza Cristina.

El conflicto con el campo se ha convertido en un martirio para ellos. Pero la persistencia y la amplificación de esa disputa debería merecer, a esta altura, otra interpretación. El problema se originó en una decisión oficial —el plan de retenciones móviles para la soja y el girasol— tomada fuera de foco y de oportunidad. El problema descubrió que el Gobierno poseía una visión parcelada de la realidad agraria. Pero puso en superficie, además, otros aspectos críticos de la gestión que no tienen vínculo con el campo y que vendrían como arrastre, sobre todo, del último tramo de Kirchner. Si no fuera así ¿cómo podría entenderse que un solo conflicto, por más importante que sea, provoque en el poder los estragos que viene provocando?

Ese interrogante remitiría al pecado original. ¿Qué pecado? El enceguecimiento kirchnerista con la rotunda victoria de Cristina en octubre. El convencimiento de que detrás de la cosecha de votos existía un respaldo incondicional de la sociedad. Los pasos posteriores, el armado del nuevo Gobierno y la lógica política, tuvieron que ver con aquel antecedente. Quizá por esa misma razón el matrimonio presidencial no encuentre explicación al cambio de humor social, a su propio desgaste y al deambular por un laberinto sin aparente salida.

Tampoco son, en verdad, una especie inédita del género político. Raúl Alfonsín y Carlos Menem —sólo para tomar dos casos de relativa normalidad en épocas de democracia— nunca exhibieron sensibilidad crítica cada vez que les tocó ganar. Se encapsularon —lo mismo le sucedió a Eduardo Duhalde y Fernando de la Rúa— cuando llegó la hora de las derrotas o de las dificultades grandes. En todos los casos sobrevinieron situaciones de crisis, alguna de las cuales desembocaron en derrumbes.

No hay ahora derrumbes posibles porque Cristina, al margen del deterioro, conserva legitimidad y una dosis de expectativa. Kirchner ha tomado, además, el timón del peronismo y el peronismo le responde. Pero, cualquiera sea la forma en que se salde el conflicto con el campo, el Gobierno quedará marcado por muchas cicatrices. Tampoco la alternativa de una crisis política debe convertirse en un drama. La Presidenta podría mirarse en el espejo de su amiga, Michelle Bachelet. La mandataria de Chile en un año y medio debió remendar tres veces su equipo de gobierno.

La punta de aquella crisis en la Argentina fue la salida de Martín Lousteau como ministro de Economía. ¿La crisis seguirá? Es difícil saberlo aunque coinciden en la escena factores políticos y económicos de la misma manera que, muchas veces, las variables atmosféricas impulsan tormentas. Los factores políticos tienen relación con equilibrios internos que siempre pulsó Kirchner pero que, parece, le cuesta más sostener a Cristina. Lousteau fue desde su arribo al poder un cuerpo ajeno al kirchnerismo que vivió saboteado desde adentro por Julio De Vido y Guillermo Moreno y desde afuera por el ex presidente. Alberto Fernández, su mentor, lo respaldó hasta que el pleito con el campo salió de control. A Cristina le sucedió lo mismo, aunque su encantamiento con el ex ministro tuvo siempre demasiado anclaje en la imagen de modernidad que transmitía.

Conviene no pasar por alto un aspecto. Lousteau se equivocó —lo admite— con la oportunidad y la forma como presentó el plan de retenciones móviles. Pero tampoco se puede soslayar otra cosa: es imposible que un equipo funcione cuando sus miembros conocen la existencia de verdugos que los tienen vigilados. De hecho, el gobierno de Cristina funciona muy poco.

El dilema del matrimonio presidencial no se circunscribiría, sin embargo, a un supuesto cambio de Gabinete sino al sentido que tendría ese cambio. De la forma en que pudiera resolverse no sólo dependería el nacimiento de un estilo político distinto que permitiría recrear esperanzas colectivas sino el abordaje de problemas que corroen el crecimiento económico y las mejoras sociales. El problema central es, sin dudas, la inflación.

La señales de los días recientes no parecen ir en esa dirección. La designación de Carlos Fernández como sustituto de Lousteau apuntaría a mantener las cosas como están. Alcanza con remitirse a sus palabras: "Mi nombramiento no tiene por qué cambiar nada", afirmó. Kirchner regresó a la tribuna con un discurso vehemente, aunque los dirigentes rurales lo soslayaron y bendijeron la asunción del nuevo titular de Economía.

Alberto Fernández está dando de nuevo una pelea que meses atrás perdió. El jefe de Gabinete conversó con Cristina y Kirchner la conveniencia de zamarrear la alfombra ministerial y formar otro equipo. El mismo se incluye como prescindible. Habría que hacerlo, a juicio suyo, una vez que se apacigüe el conflicto con el campo. Después llegaría el tiempo de enviar gestos amigables hacia afuera del peronismo.

Detrás del encuentro del jefe de Gabinete con los gobernadores radicales K se ocultó esa intención. Esos hombres están cada día más incómodos con un gobierno que se atrinchera, únicamente, en torno a su partido. Kirchner puso voluntad cuando estuvo una hora en Olivos con el vicepresidente Julio Cobos. Pero es difícil desentrañar cuánta convicción hay en esas maniobras de Kirchner. ¿Por qué la duda? Porque algo similar sucedió en el verano cuando, de imprevisto, acercó a Roberto Lavagna. Visto a la distancia, aquel encuentro fue perdiendo generosidad política. El ex presidente y el ex ministro no se volvieron a ver. Lavagna se apartó de la conducción del PJ y recurrió otra vez a la escena pública para subrayar diferencias con varias de las políticas oficiales.

La postura de Alberto Fernández es respaldada, que se sepa, por no menos de cinco ministros. Pero no es un síntoma de salud política que esa postura sea sólo blanqueada por el jefe de Gabinete. Aparece uno de los problemas crónicos del kirchnerismo: persiste un respeto exacerbado y temor al matrimonio presidencial.

Cristina y Kirchner asoman, por otra parte, contradictorios en sus actos. Alberto Fernández intentó cerrar un acuerdo por la carne que enseguida la intervención de Moreno deshizo. La Presidenta habló con el jefe de Gabinete sobre el lanzamiento de una propuesta de diálogo amplio, con sectores rurales, industriales, financieros y laborales, para el próximo 25 de mayo. Pero esa bandera fue recogida por De Vido, el ministro de Planificación, y por Carlos Zanini, el secretario Legal y Técnico. El kirchnerismo puro también promovería un cambio de gabinete, aunque para darle una identidad sólo propia.

Ese zigzagueo del matrimonio podría ser indicativo de las dudas que lo rodean. Pero esas dudas no lo inducen a bifurcar sus acciones. La aclaración vale por el papel de Moreno. El secretario de Comercio vive en el poder apoyado por ambos. Existe en el funcionario algún influjo extraño que siempre los seduce. Un ministro hizo un diagnóstico: "Moreno es para Kirchner como la morfina. Le calma los dolores pero no sirve para combatir la enfermedad. Y la enfermedad avanza", explicó.

La enfermedad es la inflación. Pero el matrimonio presidencial se resiste a aceptar la enfermedad. Sobre ella están alertando incluso economistas que son afines a su manera de pensar. El índice inflacionario de San Luis siempre por encima del nacional era desestimado por la supuesta animosidad política de los hermanos Rodríguez Saá (Adolfo y Alberto) contra el Gobierno. Pero la semana pasada se conoció que el índice de marzo en Santa Fe estuvo cuatro veces por encima del que pergeñó Moreno. No hay constancia de ningún intento de conjura del socialista Hermes Binner contra los Kirchner.

La Presidenta y el ex presidente se suelen enfurecer cuando escuchan alguna propuesta que sugiere ordenar el crecimiento para aplacar la inflación. Ese fue el último acto de Lousteau. Por ese mismo motivo Martín Redrado, el jefe del Banco Central, no fue tenido en cuenta. Los vinculan a las tesis del enfriamiento necesario que esgrimen los economistas ortodoxos. Parece haber en ellos una dosis de simplismo y exageración. Kirchner cree que los precios se acomodarán solos o serán acomodados por los mazazos de Moreno. Esos mazazos duelen poco.

Los sindicalistas empiezan a presumir que los acuerdos salariales convenidos no durarán más allá de octubre. La producción y el consumo se han desbarrancado en Córdoba y Santa Fe por la crisis del campo. La confianza social interna decayó y los inversores externos decidieron hacer una pausa. El Gobierno deberá desembolsar 3 mil millones de dólares para afrontar en el invierno el déficit de energía. Pero Cristina y Kirchner se refugian en sí mismo. Se niegan a enfrentar el tiempo nuevo.

 
 
San Martín le ganó a Olimpo y lo mandó al descenso
Colombia: Condenan a militares por asesinar a un discapacitado mental
Rosario Central y River no se sacaron ventajas
Capriles inscribirá su candidatura en Venezuela
Más de 8 mil evacudos en Cuba
Fútbol violento: Un nuevo muerto en las canchas argentinas
Más de 90 muertos en Siria

Publicidad en adnmundo.com | 

Quiénes somos | 

Servicios Corporativos | 

Recomiéndenos | 

Archivo

Desarrollado por Esquemas.com

Todas las noticias | 

Las noticias en tu sitio | 

Las noticias resumidas | 

Contáctenos

Política Internacional y Seguridad | 

Economía y Comercio  | 

Medio Ambiente / Energía

Deportes | 

ADN Cool | 

Turismo |