La pelea, que será definida el lunes por votación secreta en la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), es vista como un enfrentamiento ideológico de fondo entre Venezuela y su enemigo político, Estados Unidos, promotor de la candidatura de Guatemala.
"Es una verdadera competencia de lucha libre. Y no una de pesos mosca, sino de pesos pesados (...) El tema es polarizador por naturaleza," dijo Larry Birns, Director del centro de investigaciones Council on Hemispheric Affairs en Washington.
El asiento en disputa es uno de los 10 no permanentes, con derecho a voto pero no a veto, ocupado por Argentina durante los últimos dos años. El Consejo de Seguridad tiene cinco asientos permanentes con derecho a veto ocupados por los países que ganaron la Segunda Guerra Mundial: Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia, además de China.
Argentina, Bolivia, Brasil, Cuba, Paraguay, Uruguay y la mayoría de los 15 miembros de la Comunidad del Caribe declararon su apoyo a Venezuela. Colombia, México y buena parte de América Central están, en cambio, con Guatemala. Otros como Chile, Ecuador y Haití aún no decidieron. Perú anunció que, lisa y llanamente, se abstendría.
Según el mecanismo de la ONU, si no hay consenso el asiento de América Latina y el Caribe será sometido a votación de los 192 países miembros de la Asamblea General. El ganador necesita dos tercios o 128 votos.
Peter Hakim, del centro de estudios Inter American Dialogue de Washington, dice que América Latina se dividió en tres grupos. Uno sería parte países críticos de Estados Unidos alineados con Venezuela; otro de naciones cercanas a Washington como Colombia, México y buena parte de América Central; y un tercero formado por aquellos que buscan cierta independencia pero reconocen su importancia, como Argentina o Brasil.
"La fractura ya existe (...) Lo que divide a los países es la naturaleza de sus relaciones preferenciales con Estados Unidos y el grado de involucramiento estadounidense que quieren en América Latina," dijo.
Para Hakim, las consecuencias de la división ya son visibles en la paralización de las negociaciones por el Area de Libre Comercio de las Américas. Un ejemplo, el fracaso de la cumbre de las Américas de Mar del Plata del 2005 y los conflictos regionales dentro de la Organización de Estados Americanos o el Banco Interamericano de Desarrollo.
"Las perspectivas de cooperación en frentes tan obvios como la energía se evaporaron debido a la desconfianza generalizada entre los países de América Latina," dijo el presidente del Inter American Dialogue.
La continua disputa entre Venezuela y Estados Unidos
La campaña por el asiento latinoamericano en el Consejo de Seguridad se ha caracterizado por un alto voltaje retórico. Estados Unidos ha advertido a países indecisos como Chile que si votan por Venezuela estarían ingresando al club de los "perdedores." Washington dice que el Presidente venezolano, Hugo Chávez, uno de sus más feroces críticos, paralizaría a la ONU.
"Para Estados Unidos es de una importancia total, por razones simbólicas, que Chávez sea derrotado," dijo Birns.
Chávez, que en un discurso ante la Asamblea General acusó en septiembre al Presidente estadounidense, George W. Bush, de ser el "diablo," dice que Venezuela será la voz de los excluidos en el organismo de la ONU que decide sanciones y acciones militares.
Sus críticos lo acusan de utilizar la riqueza petrolera de Venezuela, el quinto mayor exportador de crudo del planeta, para comprar votos mediante sus generosos acuerdos de abastecimiento a países de América Latina y el Caribe.
"Los líderes de algunos países latinoamericanos ven a Chávez como un payaso pero, aún así, se dan cuenta que es quizás hoy la figura más popular en América Latina y controla, ciertamente, las calles de sus países en términos de popularidad," dijo Birns.
Hakim, del Inter American Dialogue, cree Estados Unidos ha irritado a muchos países con su campaña a favor de Guatemala y que, independientemente del resultado, Venezuela podría tener todas las de ganar.
"Si Venezuela gana, Washington parecerá un tigre de papel con una influencia muy disminuida y Venezuela contará con una mayor plataforma de la que tendría si Estados Unidos no hubiera intentado frenarla de una forma tan pública y frontal," dijo.
Si, en cambio, acaba imponiéndose Estados Unidos, Chávez pondrá seguramente el grito en el cielo y acusará a Washington de haber utilizado su poder para influir en una elección, dijo.
Pero el problema de fondo, sostiene Birns, es que como la votación será secreta nadie sabe quién votará qué.
Venezuela ha ocupado cuatro veces un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad en las décadas de 1960, 1970, 1980 y 1990.
Guatemala argumenta que desde la creación del organismo en 1947 jamás se sentó en él, pese a haber participado activamente en misiones de paz de la ONU.
Un tercero en conflicto
Después de todo, dijeron los analistas, la alternativa podría ser mucho menos polémica. Argentina, por ejemplo, sugirió que si Guatemala y Venezuela no logran los dos tercios de los votos necesarios en una primera votación, la región podría buscar un tercer candidato.
El Canciller peruano, José Antonio García, puso esta semana sobre la mesa la candidatura de Uruguay, socio de Venezuela en la unión aduanera Mercosur y que mantiene, al mismo tiempo, abierto un canal de negociaciones con Estados Unidos.
"Uruguay sería un muy buen candidato de compromiso (...) Estados Unidos no se opondría y Venezuela posiblemente tampoco," dijo Birns, del Council on Hemispheric Affairs.
Esa podría ser también la solución para Chile, dijo, un país con fuertes lazos comerciales con Estados Unidos, cuya coalición de gobierno parece dividida ante las candidaturas en juego.
Uruguay, gobernado desde el 2005 por una coalición de centro izquierda, se sentó en el Consejo de Seguridad entre 1965 y 1966.