En la elección competirán 19 países para ocupar 15 puestos que serán repartidos por zonas geográficas determinadas. Para ser elegido, un candidato debe obtener la mayoría absoluta de 97. De acuerdo con el reglamento del Consejo, los candidatos deben ser evaluados según los criterios de derechos políticos y libertados públicas, y de prensa así como por su postura en la ONU en lo que refiere a la promoción de los derechos humanos.
El Consejo de Derechos Humanos, cuyo objetivo es la promoción y protección de las garantías fundamentales, fue creado en 2006 en remplazo de la antigua Comisión de Derechos Humanos que había sido desacreditada por permitir a países no del todo calificados en la materia acceder a puestos dentro de la Comisión. El Consejo tiene sede en Ginebra y está compuesto por 47 miembros.
En el momento de su creación Estados Unidos, que era partidario de la Comisión, no lo aprobó y actualmente se niega a integrarlo argumentando que sus reglas no garantizan su eficacia.
De igual manera, a dos años de haberse creado el órgano continúa siendo criticado por no actuar en los casos de países conocidos por sus violaciones a los derechos humanos como es el caso de Sudán y por concentrarse en exceso a las críticas a Israel por su tratamiento a los palestinos en Gaza.
El hecho de que solo haya 19 candidatos para cubrir los 15 puestos disponibles demuestra la debilidad del sistema y hace que se discutan las limitaciones de elegir miembros calificados con tan acotada concurrencia.
Incluso en algunas zonas geográficas como América Latina y África el número de candidatos coincida con los puestos en disputa. Chile, Argentina y Brasil se presentan como candidatos latinoamericanos y Gabón, Ghana, Mali, Zambia en representación de los africanos. Gran Bretaña, Francia y España se disputan los 2 asientos disponibles para Europa Occidental al igual que Ucrania, Serbia y Eslovaquia por Europa del este. Para Asia hay 4 butacas y 6 candidatos que son Japón, Corea del Sur, Pakistán, Sri Lanka, Bahrein y Timor.
La polémica de estas elecciones reside en la participación de diversas ONGs con UN Watch y Freedom House que están haciendo campañas en contra de algunos candidatos por considerarlos no calificados o “dudosos” para ocupar puestos en el nuevo órgano.