"Las Naciones Unidas y la comunidad internacional siguen con gran preocupación los constantes y preocupantes informes sobre abusos cometidos por las fuerzas de seguridad y otras no uniformadas, especialmente en la noche mientras dura el toque de queda, que incluyen redadas en hogares privados, arrestos arbitrarios y desapariciones", dijo Gambari.
El enviado de la ONU advirtió a los gobernantes militares de Birmania que la represión de las protestas antigubernamentales, que obedecen a "un profundo y extendido descontento" de la población, "puede tener serias repercusiones internacionales".
"Ningún país puede permitirse actuar aislado de los estándares a los cuales están sujetos todos los miembros de la comunidad internacional", dijo Gambari, al informar al Consejo de Seguridad de la ONU sobre su recién terminada misión en Birmania.
"Es por lo tanto esencial para los dirigentes de Birmania reconocer que lo que pasa en Birmania puede tener serias repercusiones internacionales", agregó. Gambari declaró que las protestas contra el gobierno en Birmania son la expresión de un "profundo y extendido descontento" por las condiciones sociales y económicas del país.
Asimismo, en su informe, asegura que permanece "confuso" sobre si las
autoridades responderán a las peticiones de que liberen a todos los
detenidos tras los enfrentamientos con los manifestantes liderados por
los monjes budistas. También pide que comience un proceso de
reconciliación nacional.
Ibrahim Gambari fue enviado a Birmania para intentar persuadir a la junta militar gobernante de que termine con la represión violenta de las manifestaciones, que ha dejado 10 muertos según el balance oficial, aunque muchos más según diplomáticos extranjeros, y más de 2.000 detenidos.
En la apertura de la sesión del Consejo de Seguridad, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, saludó la propuesta de la junta birmana de reunirse bajo ciertas condiciones con la líder opositora Aung San Suu Kyi. Un diálogo serio "es indispensable", dijo Ban.
Cientos de monjes budistas aún detenidos
Birmania admitió, este viernes, que las fuerzas de seguridad allanaron la semana pasada 18 monasterios budistas y arrestaron a más de 700 personas, y que quedaban detenidos 109 monjes, anunció una fuente oficial a través de la televisión estatal.
"Las fuerzas de seguridad allanaron y registraron 18 monasterios", dijo Hla Soe, alto funcionario del ministerio del Interior a la televisión de Birmania. Asimismo dijo que "109 monjes y nueve hombres seguían siendo investigados" y detenidos.