"'No estaría bien entrar en detalles y mantener el debate en los titulares de los periódicos, pero basta decir que estamos convencidos de que, bajo ninguna circunstancia, podemos permitir que la situación en el sur (de Israel) continúe como en los últimos meses", aseveró el premier israelí, Ehud Olmert.
"La hora en que decidiremos como serán manejadas las cosas (en Gaza) está muy cerca", agregó, al dar inicio a la reunión semanal del Consejo de Ministros celebrada en Jerusalén.
Olmert calificó de "intolerable" la actual situación y expresó su esperanza en que "llegue el día en que los residentes del sur del país vivan de forma pacífica".
Los lanzamientos lanzado por militantes de Hamás contra Israel son una constante en Gaza. Israel exige que terminen los disparos, así como el contrabando de armas entre la península egipcia del Sinaí y Gaza, y que se produzcan avances en las discusiones para la liberación de su soldado Gilad Shalit, secuestrado por un comando palestino en 2006 en la frontera de Gaza.
Las declaraciones del primer ministro se producen poco antes de la aprtida del ministro de Defensa, Ehud Barak, y la ministra de Asuntos Exteriores, Tzipi Livni, hacia la localidad de Sharm el Sheij, donde tienen previsto reunirse con el presidente egipcio, Hosni Mubarak.
Allí, analizarán las actuales conversaciones auspiciadas por El Cairo para lograr un alto en fuego entre Israel y el movimiento islamista que domina la franja de Gaza.
Por su parte, Hamás anunció que enviará nuevamente una delegación a Egipto para una nueva ronda de negociaciones con los mediadores de ese país, en vistas a una tregua entre Israel y el movimiento islamista palestino.
En contrapartida al cese del lanzamiento de cohetes contra el sur de Israel, esta facción palestina espera el final de los ataques israelíes, el levantamiento del bloqueo impuesto por el Estado hebreo a la Franja de Gaza y la reapertura de los puntos de paso, principalmente el de Rafah, fronterizo con Egipto.
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