El presidente palestino Mahmud Abbas y el primer ministro israelí Ehud Olmert se reunirán el miércoles en la residencia que el segundo tiene en Jerusalem, confirmaron ayer autoridades de ambas partes.
La reunión será la primera entre los dos desde que Olmert, bajo una ola de cargos por corrupción, anunció que abandonará el cargo después que su Partido Kadima elija a un nuevo líder en septiembre.
Es probable que los esfuerzos para alcanzar un acuerdo entre las partes se vean complicados tanto por la lucha entre los rivales de Olmert para reemplazarlo como por la posibilidad de elecciones nacionales en Israel.
Olmert y Abbas empezaron a reunirse regularmente desde que Israel y los palestinos comenzaron nuevas negociaciones de paz a fines del año pasado, durante una conferencia patrocinada por Estados Unidos.
Pero incluso antes de que Olmert anunciara la semana pasada su intención de renunciar, las dos partes se han alejado de su meta declarada previamente de firmar un acuerdo de paz para fines de año.
El presidente palestino dijo durante una visita a Túnez el mes pasado que ambas partes no se han puesto de acuerdo en ninguno de los problemas principales que los separan, como las fronteras de un futuro estado palestino y el destino de la ciudad de Jerusalem.
Olmert dijo la semana pasada que probablemente no se alcanzaría ningún acuerdo este año sobre Jerusalem, considerado el punto más espinoso en disputa.
La semana pasada, la secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, recibió a los negociadores israelíes y palestinos en Washington, tratando de mantener la velocidad adquirida por las conversaciones.
Un vocero del Departamento de Estado dijo que el gobierno del presidente George W. Bush todavía está buscando un acuerdo de gran alcance entre Israel y los palestinos este año y no ha descartado otra cumbre del Medio Oriente o alguna iniciativa respaldada por Estados Unidos antes de que termine su administración en diciembre.
Sólo gestos
Las negociaciones de paz israelí-palestinas, lanzadas con el objetivo de llegar a un acuerdo que reconozca la condición de un Estado palestino en el 2008, se han estancado por disputas sobre la construcción de asentamientos judíos y la violencia.
Empero, Israel aprobó el domingo la liberación de cinco prisioneros palestinos como parte de un acuerdo de intercambio con el grupo guerrillero libanés Hezbalá, por el que se llevaron a casa los cuerpos de dos soldados israelíes.
Además, el gobierno de Olmert liberó en diciembre pasado a 429 palestinos para apuntalar a Abbas y en octubre puso en libertad a un grupo más pequeño.
La cuestión de los prisioneros es altamente emotiva para los palestinos, quienes ven a sus compatriotas retenidos en cárceles israelíes como combatientes contra la ocupación extranjera. Muchos israelíes temen que dichas amnistías animen a los militantes palestinos a atacar nuevamente.
El ministro de Asuntos de Prisioneros palestino, Ashraf al-Ajrami, dijo a Reuters que Abbas insistirá en que cualquier pacto incluya a prisioneros con sentencias prolongadas, mujeres y niños, así como líderes políticos, una referencia al líder del levantamiento Marwan Barghouthi, visto como un posible sucesor de Abbas.