La comisión de la OEA que elaborará un informe sobre el ataque colombiano a un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano llegó este domingo a Quito y el lunes iniciará formalmente su tarea, mientras se mantiene la expectativa por ver si el acuerdo alcanzando el viernes en Santo Domingo se traduce en un avance hacia un intercambio humanitario.
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el chileno José Miguel Insulza, señaló que el cuerpo buscará hacer su trabajo "para cerrar bien este proceso", y el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, agradeció la prontitud del organismo.
Insulza señaló que a pesar del acuerdo al que llegaron Correa y el mandatario de Colombia, Alvaro Uribe, el viernes último en el marco de la reunión del Grupo de Río, "todavía es necesario realizar una serie de gestiones" y añadió que quedan muchos aspectos por resolver.
En el Palacio Carondelet, sede del Ejecutivo, Insulza recibió el agradecimiento de Correa: "Queremos agradecerte Miguel, la prontitud con que la OEA atendió nuestro pedido de convocar a consejo permanente; de acoger el pedido de Ecuador para ratificar la inviolabilidad de los territorios nacionales y de la soberanía de los Estados; la conformación de esta comisión y la convocatoria a la asamblea de cancilleres del 17".
El mandatario se comprometió a que, de parte del gobierno, habrá "transparencia, honestidad, manos limpias y nada que ocultar".
La agenda de trabajo de la misión de la OEA contempló, además del encuentro con Correa, reuniones con los ministros de Relaciones Exteriores, María Isabel Salvador; de Defensa, Wellington Sandoval, y de Seguridad Interna y Externa, Gustavo Larrea.
Mañana la misión partirá a la provincia de Sucumbíos para trasladarse a Santa Rosa, lugar donde ocurrió la incursión armada de Colombia hace ocho días contra un campamento clandestino de las FARC en territorio ecuatoriano, en el que murieron 24 rebeldes, entre ellos Raúl Reyes, número dos de la organización.
La comisión está integrada por el presidente del Consejo Permanente de la OEA, el bahamés Cornelius Smith, y los embajadores Rodolfo Gil, de Argentina; Osmar Chofi, de Brasil; Arístides Royo, de Panamá, y María Zavala, del Perú.
La comisión deberá lidiar también con la pretnesión colombiana, expresada hoy por el canciller Fernando Araújo, de que se reconozca la permanente instalación de bases de las FARC del lado ecuatoriano.
"El martes vamos a llevar a la comisión a lugares de la selva donde la guerrilla ha atacado a militares colombianos desde Ecuador. Les presentaremos a los comisionados documentos que prueban que los guerrilleros han utilizado desde hace varios meses el territorio vecino", anunció Araújo.
En paralelo a la labor de la comisión, hay dos cuestiones que correrán por sus propios carriles: por un lado, la paulatina normalización de las fronteras de Colombia con Ecuador y Colombia, y la posibilidad de que avancen las conversaciones para un intercambio humanitario, hasta acá trabadas.
Desde ayer, autoridades de los tres países se manifiestan confiados en que las fronteras recuperan pronto su normalidad, con el paso de gente y mercaderías de uno a otro lado, y de a poco comenzó el retorno de las tropas que habían sido movilizadas a las "líneas calientes".
El cambio de actitud también implicará el retorno de los representantes diplomáticos a las respectivas capitales.
"Lo más pronto posible se debe reestablecer la normalidad en la frontera; volverán a ingresar a Venezuela los camiones con los alimentos y productos que tanto necesitan los ciudadanos venezolanos", señaló el ministro de Hacienda colombiano, Oscar Zuluaga.
Quien abonó la chance de que se avance en un intercambio de secuestrados en poder de las FARC y guerrilleros presos fue el canciller venezolano, Nicolás Maduro, para quien si se cumplen los acuerdos de Santo Domingo, "si se sigue la ruta del entendimiento, del dialogo, y si hay una distensión real a partir del respeto a la sagrada soberanía, no hay ninguna duda de que vamos a marchar hacia un acuerdo humanitario".
"Y eso significa que vamos a marchar hacia la liberación de todos los retenidos y prisioneros que hay en las selvas, en las cárceles y en los distintos lugares de Colombia", remarcó Maduro en declaraciones que hizo a la televisión cubana antes de regresar a Caracas.
También el ministro ecuatoriano de Seguridad Interna, Gustavo Larrea, anunció que su país seguirá realizando acciones humanitarias en aras de la liberación de rehenes.
Acusado por Uribe de tener contactos con las FARC, Larrea volvió a desmentir ese vínculo, se definió como "un hombre de paz que considera que el método del secuestro debe ser considerado un delito de lesa humanidad" y prometió que seguirá "luchando por la liberación de Ingrid Betancourt".