El Presidente de Ecuador, Rafael Correa, anunció que analiza la posibilidad de expulsar de su país a la constructora brasileña Odebrecht, a la que el Estado ecuatoriano reclama una indemnización por fallas en la construcción de una central hidroeléctrica.
"Estamos analizando muy seriamente si continúan expulsados; básicamente estamos analizando las cuestiones técnicas, jurídicas y económicas, pero en principio mi voluntad y nuestro deseo es que no vuelvan", dijo Correa.
La declaración del mandatario se produjo luego de que la casa matriz de la empresa anunciara en San Pablo que "aceptó los términos exigidos por el gobierno ecuatoriano" para pagarle una reparación por las fallas en la central hidroeléctrica San Francisco, la segunda más grande de Ecuador.
Según el comunicado de la compañía, el acuerdo incluye un depósito de garantía por 43,8 millones de dólares mientras una auditoría internacional determina las responsabilidades y el monto de la indemnización.
El propio Correa había anunciado el sábado el acuerdo con Odebrecht y hasta había mostrado por televisión el documento presuntamente firmado por los ejecutivos de la empresa, que, sin embargo, poco después desmintió el entendimiento.
El conflicto fue motivo de conversación entre Correa y su colega brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, que se reunieron el martes en Manaos, Brasil, junto a los mandatarios de Bolivia, Evo Morales, y de Venezuela, Hugo Chávez.
El 24 de septiembre, Correa decretó el embargo de todos los activos de Odebrecht en Ecuador, prohibió la salida del país de cuatro de sus ejecutivos y puso bajo control militar las otras cuatro grandes obras que la compañía ejecuta en el país.