El aspirante demócrata a la presidencia de Estados Unidos llegó hoy a Alemania en el marco de una gira con la que busca mejorar sus posibilidades. Se prepara para dar un discurso al aire libre que se espera, atraiga a miles de personas.
Barack Obama, muy popular en Alemania -donde se lo compara con el ex presidente John F. Kennedy, se reunirá por primera vez con la canciller Angela Merkel, que se opuso a su plan inicial de hablar en la Puerta de Brandemburgo.
Obama se tendrá que conformar con hablar en la Columna de la Victoria, en el parque de Tiergarten, en el centro de la capital alemana, aunque seguirá teniendo de fondo la puerta que estuvo tras el Muro y que sirvió de símbolo durante las décadas de la Guerra Fría.
El discurso es el único que dará en público del candidato en una gira de una semana que lo llevó por Oriente Medio y Europa, y que tiene como telón de fondo una dura campaña proselitista en Estados Unidos.
"Ojalá (el discurso) sea considerado como una articulación sustancial de la relación que me gustaría ver entre Estados Unidos y Europa," dijo el senador de Illinois a los periodistas en Israel antes de partir hacia Alemania.
"Espero comunicar a través del Atlántico el valor de esa relación y cómo necesitamos construir sobre ella," agregó.
Después de las diferencias entre Estados Unidos y Alemania por la invasión a Irak, durante el gobierno de Gerhard Schroeder, Merkel -que creció en la antigua República Democrática Alemana- ha trabajado para mejorar las relaciones y es una de las aliadas más cercanas en Europa del presidente George W. Bush.
En la víspera de la visita, la canciller dijo que espera hablar de la cooperación en la OTAN, del cambio climático y de cuestiones comerciales. También se cree que hablarán de Afganistán e Irak, los dos países donde Obama comenzó su gira.
Tanto el demócrata como su rival republicano, John McCain han dicho que Europa debe aumentar sus esfuerzos en ambos países, pero Merkel declaró el miércoles que le dirá a Obama que hay límites a lo que Alemania puede hacer.
Obama concluyó el jueves su etapa israelí con una inesperada visita al Muro de los Lamentos en Jerusalem.
Tocado con una kipá, depositó una oración que había escrito en la muralla que formaba parte del antiguo templo judío que fue destruido durante el dominio romano hace unos 2.000 años, e inclinó su cabeza mientras un rabino leía un salmo que pedía la paz en la ciudad santa.