Barack Obama y John McCain prometieron este martes ayudar al estadounidense medio a superar la actual crisis económica del país, en el segundo debate de los candidatos presidenciales antes de las elecciones del mes que viene.
Bajo presión para descontar la ventaja de su rival demócrata en los sondeos a 27 días de los comicios, el republicano McCain propuso que el Estado se haga cargo de las hipotecas de millones de propietarios en riesgo de perder sus viviendas.
"Los estadounidenses están enojados, están molestos y están un poco temerosos. No tenemos confianza en nuestras instituciones", dijo el republicano McCain, en el debate en la Universidad de Belmont, en Tennessee.
El demócrata Obama dijo que la actual crisis financiera de Estados Unidos era resultado de ocho años de políticas fallidas "promovidas por George W. Bush y apoyadas por el senador McCain", y propuso recortes fiscales a la clase media y mayor regulación de los mercados como manera de afrontar la situación.
"Estamos en la peor crisis financiera desde la Gran Depresión, y creo que muchos de ustedes están preocupados por sus trabajos, sus jubilaciones", dijo Obama.
El senador afromamericano goza de una clara delantera en las encuestas desde el estallido en toda su magnitud, hace tres semanas, de la crisis financiera en Estados Unidos, un tema que se asocia al impopular gobierno republicano de Bush y en el que se prefiere el liderazgo de Obama, según mostraron recientes sondeos.
El tembladeral económico continuó este martes en el segundo día de la semana con nuevas caídas de las bolsas, cuatro días después de que el Congreso de Estados Unidos aprobó un plan estatal de rescate de bancos al borde de la quiebra que no parece surtir aún su buscado efecto de calmar y volver la confianza a los mercados.
McCain se pronunció a favor de que el Estado se haga cargo también de las hipotecas de propietarios deudores y las renegocie al verdadero -y menor- valor de mercado de la casa, para evitar que la gente pierda sus casas.
Política exterior
Al hablar sobre política exterior, McCain resaltó que el demócrata no tiene conocimientos en política exterior, a lo que Obama contestó que "es verdad que no entiendo. No entiendo cómo terminamos invadiendo un país que no tenía nada que ver con el 11 de septiembre, mientras Osama Bin Laden seguía armando campamentos para entrenar terroristas. McCain decía que nos iban a considerar una fuerza de liberación, pero no ha sido así".
"Esto ha significado una carga enorme para nuestro soldados y para nuestro presupuesto. Estamos gastando fortunas en Irak, un país que tiene un excedente petrolero", continuó, para luego decir que hay mucha crueldad en el mundo, pero "no siempre podremos colaborar".
Luego, el republicano retrucó: "Obama hubiera traído a nuestras fuerzas derrotadas, yo las traeré victoriosas (...) No podemos dejar una situación peor que la que encontramos".
Seguro médico
Obama: "La cobertura de salud se volvió muy rentable. Tenemos un compromiso moral. Si alguien no tuviera seguro, podrá comprar el mismo que los candidatos tenemos por nuestras fuerzas de seguridad".
McCain: "Los costos siguen aumentando y la gente es cada vez menos capaz de tener un seguro médico. Hagamos el sistema más eficaz".
Energía
En base a las cuestiones energéticas, el senador demócrata confesó que está "a favor de la energía nuclear como un componente", mientras que McCain reiteró que "Obama nunca apoyó este tipo de energía".
El de anoche es el segundo de tres debates antes de los comicios del 4 de noviembre y el único ajustado a un novedoso formato en el que los candidatos respondían preguntas del público.
El escenario le sienta perfectamente bien a McCain, que ha hecho de estos foros una marca registrada de su campaña.
Los candidatos presidenciales ya mantuvieron un primer debate televisado el 26 de septiembre pasado, y volverán a hacerlo el 15 del corriente mes. La audiencia que formulaba las preguntas estaba formada por unos 100 votantes indecisos seleccionados por la encuestadora Gallup.
Obama y McCain se sentaban sobre banquetas elevadas y caminaban libremente por el escenario frente al público cuando llegaba su turno de hablar.