McCain viajó hasta Chicago para encontrarse con el ganador de las elecciones en las oficinas en las que está preparando la transición.
Antes del encuentro, ambos posaron para los fotógrafos. Según explicó Obama, el objetivo de la reunión era "tener una buena conversación" sobre cómo ambos pueden "trabajar juntos para arreglar el país".
El Presidente electo agradeció una vez más públicamente a McCain "su servicio al país".
Presentes en la reunión estuvieron también los dos principales asesores de ambos: con McCain acudió el senador Lindsay Graham y con Obama el congresista Rahm Emanuel, que será su jefe de gabinete en la Casa Blanca.
Aunque Obama posee una mayoría demócrata cómoda en el Congreso, que le permitiría aprobar algunos temas menores, para los aspectos más importantes de su agenda, como la cobertura universal de salud, la crisis financiera y el calentamiento global, prefiere un ambiente de cooperación de buena voluntad, según sus asesores.
McCain trabajó con los senadores demócratas Evan Bayh en materia de servicio militar nacional y con John Kerry en la ley para elevar los estándares de eficiencia del combustible para los automóviles, temas en los que Obama comparte esas metas.