Obama llegó esta mañana al sector militar del aeropuerto berlinés de Tegel y tenía previsto reunirse con la canciller alemana, Angela Merkel; el ministro de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, y el alcalde de Berlín, Klaus Wowereit.
Durante la tarde pronunciará un discurso sobre las relaciones atlánticas en el parque del Tiergarten, en el centro de Berlín, ante una asistencia que se espera que sea de decenas de miles de personas.
La policía ya ha acordonado una buena parte del centro de la ciudad, alrededor del lugar en donde Obama pronunciará su discurso y en el que los asistentes podrán escuchar un concierto antes de que el candidato demócrata aparezca.
"Se le espera como a un mago que pudiera barrer los nubarrones en un mundo lleno de problemas", escribía la influyente publicación alemana Der Spiegel.
Los alemanes están siguiendo de cerca la campaña electoral estadounidense y, según un reciente sondeo, el 76% de ellos votaría a Barack Obama, frente al 10% que lo haría por su rival, el republicano John McCain.
Los columnistas de la prensa alemana hablaban de un Berlín en plena fiebre de 'Obamanía', y se preguntaban si el senador estará a la altura en el discurso este jueves por la tarde.
La gira europea de Obama comienza en el corazón de lo que la actual administración estadounidense llamó despectivamente "la vieja Europa", por su firme oposición a la invasión de Irak.
Europa occidental se ha aferrado al rechazo de Obama a la guerra de Irak en 2003 en su esperanza de que el senador restablezca una relación con Washington que algunos dirigentes conservadores, como el presidente francés, Nicolas Sarkozy, o Angela Merkel, apenas han podido arreglar.
La gira europea de Obama continuará el viernes en París y el sábado en Londres, antes de regresar a Chicago.