El candidato presidencial demócrata, Barack Obama, llegó hoy a Bagdad, donde se reunirá con dirigentes iraquíes para abordar, entre otras cosas, la posibilidad de retirar a las tropas estadounidenses en 16 meses si gana las elecciones.
"A partir de mi primer día como presidente, daré a los militares una nueva misión: poner fin a la guerra", anunció Obama la semana pasada en un editorial en el New York Times y en un discurso en Washington, añadiendo que la retirada podría realizarse en 2010. Ahora, le toca explicar a los soldados cómo piensa llevar esta decisión a cabo.
El senador llegó procedente de Kuwait, donde hizo un alto, tras una visita a Afganistán, país que considera como el principal frente de "la guerra contra el terrorismo", y para el que propone el envío inmediato de refuerzos.
Se espera que Obama se entreviste con el primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, y los jefes militares estadounidenses, entre ellos el general David Petraeus, ascendido recientemente a comandante de las fuerzas norteamericanas en Oriente Medio.
"Se reunirán con responsables iraquíes, con los mandos de la coalición y diplomáticos de la embajada de Estados Unidos. También tendrán un encuentro con militares estadounidenses y con empleados civiles que trabajan en Irak", declaró el portavoz de la embajada estadounidense en Bagdad Armand Cucciniello
La visita de Obama llega después de las críticas de su rival republicano, John McCain, por no viajar al país para evaluar la situación sobre el terreno, donde la violencia se encuentra en un nivel bajo tras cuatro años desde el inicio de la ofensiva sobre el Gobierno de Sadam Husein. Frente a Obama, McCain viajó a Irak en ocho ocasiones.
Unos 146.000 soldados estadounidenses siguen desplegados en Irak y más de 4.100 han muerto en ese país desde marzo de 2003.
Después de Irak, Obama acudirá a Jordania e Israel, y más tarde continuará su gira por tres países europeos: Alemania, Francia y Gran Bretaña.