Robert Gibbs, futuro secretario de prensa de la Casa Blanca, dijo "sí" cuando se le preguntó si Obama creía que Blagojevich debía renunciar.
"El presidente electo está de acuerdo con el vicegobernador (Pat) Quinn y muchos otros que bajo las actuales circunstancias es difícil para el gobernador hacer un trabajo efectivo y servir al pueblo de Illinois", señaló.
Una enmienda en la Constitución local de Illinois establece que es el gobernador quien tiene la potestad de elegir al sucesor de uno de los dos senadores que representan a ese estado en la Cámara Alta en caso de quedar el puesto vacante.
Blagojevich, que ayer quedó en libertad tras comparecer ante un juez federal en Chicago, entregar su pasaporte a las autoridades y pagar una fianza de 4.500 dólares, está siendo investigado por la Fiscalía y el FBI por conspirar para obtener beneficios personales a través de la designación del senador que deberá suceder a Obama a partir del próximo enero.
En sus únicas declaraciones públicas tras saltar el escándalo Obama dijo sentirse "triste" por lo ocurrido, pero aseguró que no conocía los planes de Blagojevich. "No he tenido ningún contacto con el gobernador ni con su oficina y no estaba al tanto de lo que estaba ocurriendo. Más allá de eso, creo que no es apropiado hacer más comentarios para que hay una investigación en curso", indicó.
Sin embargo, en el Partido Republicano no parecen conformarse con eso y "ante la gravedad" de las acusaciones que pesan en contra del gobernador han pedido "de forma inmediata" al presidente electo y a su equipo de transición que revelen "todas y cada una" de las comunicaciones que hayan tenido con el gobernador o con su oficina.
"El president electo, Barack Obama, ha hecho declaraciones vagas e imprecisas sobre sus contactos con el gobernador Rod Blagojevich lo cual consideramos inaceptable", afirmó en un comunicado el presidente del Comité Nacional Republicano, Roberto Duncan, para quien las promesas de transparencia que hizo Obama al pueblo americano están ahora "a prueba".