El presidente Barack Obama y sus aliados en el Congreso sugirieron el miércoles que tratarían de reducir la ambiciosa reforma de salud a fin de mantener con vida al menos una parte de ésta, luego de perder inesperadamente el escaño crucial en el Senado por Massachusetts.
Una iniciativa más sencilla y menos ambiciosa emergió como alternativa apenas unas horas después de conocida la derrota. Hace falta una mayoría de 60 votos en el Senado para superar las tácticas obstruccionistas de los republicanos, y los demócratas tienen ahora sólo 59 escaños.
La derrota llevó también a que los demócratas reconsideraran todas las alternativas.
No se ha tomado decisión alguna, dijeron los legisladores, pero delinearon una nueva estrategia que podría incluir algunas iniciativas: Limitar la capacidad de las aseguradoras para negar la cobertura a gente con problemas médicos; permitir que los adultos jóvenes sigan beneficiados por las pólizas de sus padres; ayudar a que las pequeñas empresas y la gente de escasos recursos paguen las primas de seguros, y cambiar el sistema gubernamental de atención a la salud para los ancianos, para alentar el pago de cuidados de calidad.
"Lo que puedo decir ahora es: "Bueno, hagamos lo seguro, sólo aprobemos eso que no es controversial", explicó Obama en una entrevista con ABC News. "El problema es: Las cosas que no son controversiales pueden terminar siendo las que no resuelven el problema", agregó en un golpe de timón que intenta evitar una crisis política mayor.
Con todo, la meta de dar cobertura a prácticamente todos los estadounidenses quedaría para mejor ocasión.
Los funcionarios trabajaban tras bambalinas en la estrategia que aporte la ruta más rápida y segura para aprobar una iniciativa, dijo un prominente funcionario, quien habló a condición de permanecer anónimo para hablar más libremente sobre conversaciones de índole privada.
En la Cámara de Representantes, la líder Nancy Pelosi y otros demócratas medían cuál era el apoyo para la idea entre los liberales y moderados. La reacción inicial no fue alentadora.
Hace una semana, los demócratas en las dos cámaras limaban las diferencias en sus respectivas propuestas, y parecía probable una resolución rápida. Pero tras la victoria sorpresiva de Scott Brown, que despojó al partido gobernante del asiento senatorial que ocupó largamente el fallecido Edward M. Kennedy, todo se les vino abajo.