Joseph Biden, veterano senador por Delaware y presidente del Comité de Exteriores del Senado, fue designado anoche candidato a vicepresidente por el demócrata Barack Obama para los comicios electorales que se realizarán en Estados Unidos el 4 de noviembre.
El nombramiento fue confirmado por distintas cadenas de televisión de EE.UU. esta madrugada, y antes de que la noticia pudiera ser transmitida a los seguidores del candidato mediante mensajes de texto enviados a sus teléfonos móviles.
Biden, senador desde hace 35 años y uno de los mayores expertos demócratas en política exterior, aportará a la candidatura de Obama la experiencia internacional que el candidato a la presidencia no tiene, así como un profundo conocimiento de los pasillos del poder de Washington.
Extrovertido, buen argumentador y mordaz orador, Biden reúne los tres requisitos que Obama busca en un compañero de papeleta electoral: Está preparado para ser presidente, será capaz de ayudarle a gobernar y, sobre todo, tiene ideas propias.
"Quiero a alguien capaz de retar mis ideas y no simplemente a alguien que diga que sí a todo", aseguró el viernes Obama en unas declaraciones en las que, sin desvelar el nombre del elegido, sí hizo un retrato de la persona con la que quiere compartir las tareas de la presidencia.
La designación fue el secreto mejor guardado de Washington hasta la pasada noche cuando se supo que dos de los principales "elegibles", el Gobernador de Virginia, Tom Kaine, y el senador de Indiana Evan Bayh, se habían "caído" de la lista.
Desde ese momento y hasta esta madrugada, todo apuntaba ya a la designación de Biden que, finalmente, se hizo pública en a medianoche del sábado, algo más de doce horas antes de que el candidato demócrata comparezca con su flamante compañero en Springfield, Illinois, en el que será su primer mitin conjunto.
Fue precisamente en esta localidad del corazón de EE.UU., tierra adoptiva del XVI presidente de los EE.UU., Abraham Lincoln, el hombre que abolió la exclavitud en este país, donde Obama lanzó, en febrero del 2007, su candidatura a la presidencia.
Springfield será también el comienzo de la verdadera campaña electoral demócrata 2008.
Tras esta "presentación en sociedad", ambos senadores tienen previsto realizar una breve gira por los estados electoralmente más difíciles del país antes de recalar en Denver, Colorado, para asistir a la Convención Demócrata que comienza allí el lunes y en la que se oficializarán sus candidaturas.
La voz de la experiencia
Joseph Biden es un hombre al que le gusta escuchar su propia voz, pero que respalda con experiencia sus abundantes comentarios.
A pesar de su aspecto aristocrático, Biden, un católico de 65 años, tiene orígenes humildes. Es hijo de un vendedor de automóviles.
Desde su puesto como presidente del comité de Relaciones Exteriores del Senado, Biden conoce del derecho y del revés los asuntos de las potencias mundiales.
El fin de semana pasado, por ejemplo, mientras otros de los nombres citados como posibles candidatos a la vicepresidencia se paseaban por los platós de televisión, Biden estaba en Tiflis, a invitación del presidente de Georgia, Mijaíl Saakashvili, que intenta granjearse el apoyo del mundo en su conflicto con Rusia.
El viaje atestigua la estatura en el escenario internacional de este oriundo de Pensilvania, crecido en el pequeño estado contiguo de Delaware.
Es un lugar que se ha ganado tras décadas en el Senado de Estados Unidos, a donde entró con tan sólo 30 años, la edad mínima permitida.
Desde entonces, Biden ha estado tanto en la oposición como en la mayoría en el Senado, pero siempre ha mantenido su tono incisivo y colaborador al mismo tiempo.
Intentó la presidencia -nunca pasó de los primeros momentos de la campaña de primarias- en dos ocasiones, la primera en 1988 y la segunda este mismo año.
En esta última ocasión protagonizó algunos encontronazos más bien sonados con Barack Obama, al que criticó por su falta de experiencia.
Eran argumentos de un veterano senador hacia un "junior" como Obama, argumentos muy similares a los que utiliza ahora el republicano John McCain para arremeter contra su colega demócrata de Illinois.
Además, Biden votó a favor de dar al presidente George W. Bush autorización legislativa para invadir Irak, mientras que Obama ha usado su rechazo desde el principio a la guerra como prueba de que el buen juicio no depende de haber llevado mucho tiempo en el Senado.
Sin embargo, el senador negro ha abrazado a Biden a pesar de su verbo a veces incontenible. Biden, que representa a uno de los estados más pequeños de la Unión, tiene lo que a él le falta.
El senador es un gran jurista, que semanalmente imparte clases de derecho de su estado natal, una actividad que raramente deja de realizar.
Biden se casó de nuevo en 1977 y tiene otra hija, Ashley, una trabajadora social.
En 1988 sufrió dos aneurismas que casi acabaron con su vida. Pero se recuperó y regresó al Senado con menos pelo y más blanco.
Lo que no ha cambiado nunca, desde 1973, es su rutina de viajar en tren diariamente desde Wilmington (Delaware) hasta Washington, durante hora y media, para llegar a su despacho, en el centro del mundo.