Se esperaba que los negocios de Bill Clinton y sus empresas de caridad mundial crearan problemas para la designación de la ex primera dama, pero en negociaciones con el equipo de transición de Obama, el ex presidente accedió a varias medidas encaminadas a darle transparencia a su trabajo posterior a su mandato.
Para facilitar el nombramiento de su esposa, Bill Clinton accedió a revelar los nombres de todas las personas que contribuyeron a su fundación desde su creación en 1997, así como los nombres de los que contribuirán en el futuro.
Asimismo declinará las contribuciones de gobiernos extranjeros a la Iniciativa Global Clinton, su conferencia anual de caridad, y dejará de realizar reuniones de esa iniciativa en el extranjero.
Se espera que Obama anuncie que la senadora por Nueva York formará parte de su equipo de seguridad nacional durante una conferencia de prensa en Chicago el lunes, señalaron funcionarios demócratas.
En esa misma rueda de prensa se podría anunciar que el secretario de Defensa Robert Gates mantendrá su cargo un año o más, y que el general James Jones, ya retirado, podría convertirse en asesor de seguridad nacional.
Los funcionarios que revelaron las noticias pidieron guardar el anonimato porque no están autorizados a hablar públicamente en nombre del equipo de transición.
Bill Clinton también accedió a renunciar a la dirección de la fundación mientras su mujer sea secretaria de estado, a entregar su calendario de discursos al departamento de Estado y al abogado de la Casa Blanca y a revelar cualquier nueva fuente de ingresos.
Hasta ahora, Bill Clinton había rechazado la idea de revelar los nombres de las personas que contribuyen a su fundación, alegando que muchos ofrecieron dinero a cambio de no ser identificados.
La selección de la senadora Clinton es vista como un gesto extraordinario de buena voluntad después de un año durante el cual Clinton y Obama participaron en una reñida y prolongada contienda por lograr la candidatura demócrata.
Ambos se criticaron mutuamente en torno a temas de política exterior. Obama criticó a la senadora por haber autorizado la guerra en Irak. Clinton acusó a Obama de no tener la experiencia necesaria para ser presidente y lo fustigó por haber dicho que se reuniría con dirigentes de países disidentes como Irak y Cuba sin establecer algunas condiciones antes.
Sin embargo, el enfrentamiento entre ellos comenzó a diluirse en junio, luego que Clinton puso fin a su campaña y respaldó a Obama.
La senadora hizo campaña en favor de Obama antes de las elecciones presidenciales, donde los demócratas se enfrentaron a la fórmula republicana del senador John McCain y la gobernadora de Alaska, Sarah Palin.