Los dos aspirantes a la investidura demócrata a la Casa Blanca, Barack Obama y Hillary Clinton, buscan, con estrategias diferentes, seducir a las clases populares, claves para lograr la victoria mañana en las primarias de Carolina del Norte e Indiana.
"Los responsables políticos no me llevaron a los trabajadores, fueron los trabajadores los que me llevaron a la política", afirmó el Senador por Illinois ante el Partido Demócrata de Indiana. Clinton, por su parte, se presentó como la "combatiente" de los sin voz contra los poderosos. "Lucho por el empleo, el empleo, el empleo", insistió.
Al igual que en Ohio y Pensilvania, en los que derrotó a su rival, Clinton cuenta con una reacción de los obreros y empleados blancos para vencer a Obama en Indiana. Apoyado por negros, jóvenes, estudiantes y votantes de ingresos y nivel educativo altos, Obama tiene poca influencia en la clase obrera blanca.
El "sueño americano" está en peligro, dijo Obama, quien denunció que la política aplicada desde Washington estas últimas décadas estuvo sometida a la influencia de los 'lobbies'.
Elogió al "Estados Unidos que no recompensaba únicamente a la riqueza, sino al trabajo y a los trabajadores que creaban esa riqueza" y acusó a su rival, aunque sin nombrarla, de hacer promesas demagógicas.
"Tenemos que ser honestos con los norteamericanos", dijo Obama en otra presentación con la camisa arremangada ante un grupo de obreros de la construcción.
Una gran parte del debate en Indiana está centrado en la supresión o no de un impuesto federal sobre los combustibles. Clinton está a favor y Obama en contra de eliminarlo.
El Senador afroamericano argumentó que la supresión de ese impuesto de 18,4 centavos por galón de combustible (3,78 litros) sólo redundaría en un beneficio de 30 dólares para el consumidor y que servirá para ocultar la cuestión de la dependencia energética de Estados Unidos.
Frente a los reparos de los economistas a este proyecto de eliminación del impuesto, Clinton dijo que no necesitaba sus consejos. "Podría decirles que basta con suprimir un impuesto para resolver nuestros problemas energéticos... podría prometerles todo", le respondió indirectamente Obama.
A pesar de que los sondeos le dan como vencedor en Carolina del Norte, Obama está lejos de tener asegurada la victoria en Indiana, un tradicional bastión de los republicanos en las presidenciales.
Si llegara a ganar en ambos Estados, Obama consolidaría su condición de favorito en la carrera por la investidura de su partido. Una victoria de Clinton en Indiana, en cambio, podría inclinar a su favor a muchos de los 800 'superdelegados'.
Cualquiera que sea el resultado de las primarias del martes, ninguno de los dos precandidatos tendrá suficientes delegados como para proclamarse vencedor.
En Indiana están en juego 72 delegados y en Carolina del Norte 115, que serán atribuidos en proporción a los votos obtenidos por cada uno. Obama dispone actualmente de 1.743 delegados, frente a los 1.606 de Clinton. Se necesitan 2.025 delegados para obtener la investidura del partido.