Una situación de cambio en las reglas de juego y una ola de repercusiones alrededor del mundo serían las consecuencias de un Irán nuclear, indicó Barack Obama, mientras visitaba el pueblo sureño israelí de Sderot, habitualmente azotado por misiles caseros lanzados desde Gaza.
Efectivamente, Obama indicó que “un Irán nuclear sería una situación de cambio en las reglas de juego, no sólo en Medio Oriente, sino también alrededor del mundo”. “Lo que permanezca de nuestro Tratado de No Proliferación (nuclear) comenzaría a desintegrarse”.
Obama prometió que como presidente no forzaría a Israel a que haga concesiones que pusieran al Estado en peligro por el bien del proceso de paz.
“No creo que Livni o Barak o Bibi [el líder de la oposición Benjamín] Netanyahu o los otros, presidente Peres, cuando me hablaron hoy se hayan quedado con la sensación de que los presionaría para que acepten cualquier tipo de concesión que pondría a su seguridad en riesgo”, dijo en respuesta a una pregunta de un periodista.
Respecto a los misiles Qassam que arreciaron a Sderot y las comunidades circundantes hasta un reciente cese al fuego con Hamas, Obama señaló que Israel tenía el derecho a defenderse contra los ataques a sus ciudadanos.
“Si alguien enviara cohetes dentro de mi casa donde mis dos hijas duermen por la noche, haría todo lo que esté a mi alcance para frenarlo, y esperaría que los israelíes hicieran lo mismo”, dijo.
El candidato presidencial fue acompañado en su parada en Sderot por la ministra de Exteriores israelí Tzipi Livni el titular de Defensa Ehud Barak, y se espera que se reúna más tarde con el primer ministro Ehud Olmert.