El ex Embajador colombiano en Argentina, Jaime Bermúdez, asume como Ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, sucediendo a
Fernando Araújo que presentó su renuncia ayer.
Araújo declinó dar explicaciones y sólo se limitó a agradecer al Presidente Álvaro Uribe la posibilidad que le brindó de formar parte del gobierno. Araújo fue nombrado por Uribe como Canciller en febrero de 2007 tras haberse escapado de un cautiverio de seis años en manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
La gestión de Araújo fue blanco de críticas de la oposición. El mandatario colombiano espera recomponer antes de que acabe su mandato en el 2010, las relaciones con los gobiernos de Venezuela, Ecuador y Nicaragua. Bermúdez fue uno de los principales asesores de comunicación de Uribe.
Expertos coinciden en que el nuevo Canciller llega en momentos en los que la política exterior requiere de una atención cuidadosa y de acciones audaces. En palabras del ex Canciller Ramírez Ocampo, "no llega a un lecho de rosas".
Y como también anota la ex Canciller Mejía, todos los asuntos que Bermúdez debe atender, "son urgentes, no dan espera".
Restablecer la relación con los vecinos es, para los expertos en política exterior, la prioridad. Colombia vive el peor momento de sus relaciones con ellos, en la historia reciente. Venezuela,
Ecuador y Nicaragua, no tienen embajadores acreditados en Bogotá, en la actualidad.
Aunque los presidentes
Álvaro Uribe y Hugo Chávez dieron la semana pasada el primer paso hacia la "reconstrucción" de las relaciones entre los dos países, después de su peor crisis, no es posible hablar todavía de una "normalización". A Bermúdez le queda el reto de sacar esas relaciones de la crisis.
Correa y Ortega, entre tanto, hacen claras sus hostilidades contra Colombia. El pasado lunes en Quito (Ecuador), los dos menospreciaron al Gobierno del Presidente Uribe y desestimaron su interés en mejorar las cosas con Bogotá.
También lo espera un ejercicio diplomático clave con Europa. La suspensión unilateral de Suiza, España y Francia como mediadores para el acuerdo humanitario, generó fricciones con gobiernos de ese continente.
Sobre todo con Suiza, por la inminente judicialización del el ex
mediador Jean-Pierre Gontard, a quien la Fiscalía dijo que acusará por presuntos vínculos con las FARC. Aunque la Cancillería suiza reiteró que Gontard no era funcionario de su gobierno, el pasado martes pidió al Gobierno colombiano no atacarlo más.
Con los Estados Unidos, el nuevo Canciller colombiano tiene el reto de conseguir que las relaciones recuperen el cariz bipartidista, que tuvieron en el pasado. La estrecha cercanía de los los presidentes George W. Bush y Álvaro Uribe, en los últimos seis años, hizo creer que desde Bogotá se daba mayor atención a los intereses republicanos.
A todo esto se suma el posible escándalo internacional que se pueda presentar porque un oficial del Ejército colombiano utilizó el emblema de la Cruz Roja Internacional durante la operación de rescate de Íngrid y otros 14 secuestrados.