Al menos media docena de países, de los cuarenta, han dicho en los cuatro años pasados que están planeando específicamente llevar a cabo el enriquecimiento o reprocesamiento de combustible nuclear, una posibilidad que podría expandir dramáticamente el abastecimiento mundial de plutonio y uranio enriquecido, de acuerdo con funcionarios internacionales y de EEUU de temas nucleares y expertos en control de armas.
Gran parte del nuevo interés es motivado por consideraciones económicas, particularmente los costos de los combustibles fósiles en aumento. Pero para algunos países de Medio Oriente con acceso a mano a enormes cantidades de petróleo o gas natural, tales como Kuwait, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, la inversión en energía nuclear parece estar vinculada en parte a las preocupaciones de se avive una carrera regional armamentística, en cierto punto motivada por el presunto interés iraní en tal tipo de arsenal, señalaron los funcionarios.
“Estamos preocupados de que algunos países bajando al camino de las [armas] nucleares en reacción a los iraníes”, señaló un importante funcionario gubernamental norteamericano, quien le sigue la huella a la proliferación de la tecnología nuclear. “La gran pregunta es: ¿en qué punto se alcanza el punto de no retorno, cuando tantos países apuestan a lo nuclear que los demás deciden que deben hacer lo mismo también?”.
Programas nucleares en crecimiento
Aunque los Emiratos Árabes Unidos tienen una reserva probada de 100.000 millones de barriles de petróleo, la sexta más grande del mundo, en enero firmaron un acuerdo con una compañía francesa para construir dos reactores nucleares. Vecinos ricos como Kuwait y Bahrein también están planeando centrales atómicas, así como también Libia, Argelia y Marruecos en el norte de África y el reino de Jordania.
Incluso Yemen, uno de los países más pobres del mundo árabe, anunció el año pasado que planea comprar un reactor nuclear, el cual afirma que es necesario para producir electricidad, es uno de los 11 países de Medio Oriente que están expandiendo o comenzando sus programas de energía nuclear.
Mientras tanto, dos de los más grandes rivales de Irán en la región, Turquía y Egipto, están avanzando con ambiciosos proyectos nucleares. Ambos países abandonaron cualquier búsqueda de energía nuclear décadas atrás, pero ahora se encuentran desarrollando siete plantas de energía atómica –cuatro en Egipto y tres en Turquía- para la próxima década.
El embajador egipcio ante EEUU, Nabil Fahmy, admitió que la energía nuclear comercial “sí brinda tecnología y conocimiento”, si bien aseguró que los planes de su país no estaban relacionados a las actividades iraníes.
También advirtió que una carrera de armas atómicas podría ser inevitable a no ser que los líderes de la región acordaran prohibir ese tipo de armamento.
“Sin un acuerdo nuclear comprensivo, se tendrá un problema de proliferación en Medio Oriente, y será incluso peor en 10 años de lo que lo es ahora”, sentenció.
Disuasión
Mohammed ElBaradei, director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), ha vinculado la búsqueda de capacidad nuclear con la compra de una póliza de seguros.
“No se necesita realmente tener un arma nuclear”, dijo ElBaradei en una conferencia internacional reciente de funcionarios de seguridad en Munich. “Es suficiente comprarse una póliza de seguros al desarrollar la capacidad, y luego sentarse sobre ella. No nos hagamos ilusiones: noventa por ciento de esto es un seguro, una disuasión”.