Corea del Sur y Japón expresaron su preocupación por las informaciones que indican que Pyongyang ha comenzado a reactivar su principal reactor nuclear, la central de Yongbyon, lo que pone en peligro el acuerdo de desnuclearización.
Corea del Norte anunció la interrupción de su proceso de desnuclearización el pasado 26 de agosto, después de que Estados Unidos no retirara al país comunista de su lista de Estados terroristas.
Washington admitió el miércoles que Pyongyang está transportando equipo previamente almacenado en Yongbyon.
El canciller surcoreano, Yu Myung-hwan, dijo que voceros de Corea del Norte informaron a funcionarios estadounidenses, en Yongbyon, que Corea del Norte armaría nuevamente su reactor nuclear.
El funcionario agregó que trabajadores norcoreanos comenzaron a trasladar equipos de vuelta a la planta.
El diplomático surcoreano calificó las acciones de Corea del Norte de “lamentables”.
Pyongyang aceptó desmantelar el reactor de Yonbgyon como parte de un acuerdo logrado en las conversaciones multilaterales para poner fin al programa de armas nucleares del régimen norcoreano.
Por su parte, Japón se declaró también "preocupado" por las recientes actividades de Corea del Norte.
"El gobierno japonés recibió informaciones que indican que Corea del Norte está moviendo equipo de su complejo nuclear de Yongbyon", declaró el secretario jefe del gabinete, Nobutaka Machimura.
"Estamos preocupados por esta situación. Continuaremos presionando a Corea del Norte junto con los otros países (que participan en el diálogo) para aplicar el acuerdo alcanzado por lo seis", subrayó el funcionario.
En su declaración de la semana pasada, la cancillería norcoreana informó que en breve reconstruiría las instalaciones de producción de plutonio que fueron desmanteladas de la central de Yongbyon a fin de que en unos meses estuviera de nuevo a su máxima capacidad.
La advertencia no fue tomada muy en serio y los negociadores internacionales consideraron que sólo era una medida de presión de Pyongyang para que Estados Unidos la dejara de considerar una nación promotora del terrorismo.
Washington tenía hasta el pasado 11 de agosto para cumplir su compromiso, sin embargo condicionó el retiro y exigió a Corea del Norte aceptar la presencia de una misión internacional para verificar su completa desnuclearización antes de quitarla de la lista.